Tecnologías gaming y control por software
La conectividad es uno de los aspectos que podría pasarnos por alto pero que pueden facilitar mucho la configuración, del mismo modo que un KVM nos puede facilitar la gestión de más de un equipo, con una tecnología que nuestro monitor puede integrar.
A estas alturas es más que probable que tengáis claro cómo funciona el Freesync, evitando el "tearing" o el rasgado de imagen al sincronizar el refresco con los FPS dentro de un rango. Pues bien, igual que esta tecnología tenemos otras tantas para conseguir ver mejor en zonas oscuras o para activar el MPRT, un modo para acelerar el tiempo de respuesta entre colores y reducir el desenfoque de movimiento.

Freesync nos servirá indistintamente de si nuestra tarjeta gráfica gaming es NVIDIA, AMD o Intel y un puerto HDMI 2.1 nos ofrecerá implementación VRR para consolas además de un alto ancho de banda. La certificación Freesync Premium nos dará la pista de que tiene alto refresco para su resolución y la Premium Pro nos indicará que funciona con HDR. El modo MPRT por ejemplo puede no ser compatible con Freesync, en ASUS por ejemplo tenemos la tecnología compatible anunciada como ELMB Sync.
En los monitores gaming tenemos otras tecnologías como el realce de los tonos de negro más oscuros que ya hemos comentado, el aumento óptico para ayudar con disparos de larga distancia y el más habitual punto de apuntado. Los tenemos incluso con inteligencia artificial, que cambian automáticamente de color cuando este coincide con el del fondo. En este tipo de ayudas tener un puerto "upstream" y software para activarlos con atajos puede marcar mucho la diferencia.
Pros y contras de los diferentes paneles
Paneles VA: Los paneles VA tienen como pro un alto contraste y el precio. Además, permiten una mayor curvatura que los paneles IPS, por lo que los monitores ultraanchos que buscan inmersión tienen en este panel su mayor aliado. La curvatura nos indica el radio, de forma que una curvatura 1.000R formaría un círculo a un metro. Un monitor 21:9 de 34" con esta curvatura ubicado cerca nos mete mucho en la partida, ya que la pantalla ocupa buena parte de nuestra visión. Personalmente no recomiendo curvas tan agresivas para monitores de 32".
El contra que tenemos en los paneles VA es que el tiempo de respuesta es más lento que el de un IPS. La viveza y la calidad de sus colores tampoco es la misma. Los paneles Fast VA también han bajado de precio, pero para ver un buen tiempo de respuesta en un monitor de gama alta Samsung por ejemplo, tenemos que realizar un gran desembolso, lo que nos mete en precios sobre terreno OLED. Por último tenemos menos ángulo de visión que en los otros dos tipos de panel.

Paneles IPS:
Mientras que en un panel VA tenemos un contraste aproximadamente entre 3.000:1 y 5.000:1 en monitores, en un IPS nos movemos entre una relación 1.000:1 y 1.300:1. La diferencia es palpable incluso bajo SDR. Los paneles IPS son los más propensos a tener fugas de luz en los bordes, debido al tipo de panel es más probable que encontremos manchas grisáceas sobre fondo negro, especialmente en los monitores más económicos. Además tenemos el contra del "IPS glow", un efecto que afecta de forma similar al "bleeding", notándose más en las esquinas y cuanto mayor es el ángulo de visión. Este efecto, de hecho, cambia con el ángulo de visión, esta es la pista para saber si tenemos un efecto u otro, y es por esto que podemos notarlo más al ubicar un monitor de 32" cerca. La bondad de este panel es la viveza de color, la calidad de imagen y el bajo tiempo de respuesta.
Paneles OLED:
Los paneles WOLED emplean un subpíxel distinto al RGB, añadiendo un cuarto extra blanco para aumentar el brillo que ha cambiado de posición con una distribución RWBG en los primeros diseños y una RGWB en los actuales, que mejora la definición de las letras. Es una tecnología de LG que ha refinado con Micro Lens Array (MLA) permitiéndole mejorar luminosidad, eficiencia y durabilidad. Este tipo de panel es el que encontramos en los monitores OLED de gama entrada y por lo general está un paso por detrás de QD-OLED en nivel de brillo y cobertura y viveza de color.
Los paneles QD-OLED emplean Quantum Dots para generar los colores primarios con una retroiluminación azul. Si bien WOLED puede llevarse peor con ClearType, ninguno de los dos tipos de panel tiene una distribución estándar, así que QD-OLED con su subpíxel triangular tampoco es la panacea para ver bien el texto. El problema de este tipo de paneles es que cuando tenemos luz directa o mucha luz ambiente, tenemos un negro grisáceo/rojizo.

Tandem OLED es la cuarta generación con una apuesta de LG por una capa extra para trabajar en equipo, mejorando la distribución de subpíxeles. Donde antes teníamos una capa amarilla ahora tenemos una verde y una azul, con lo que consigue un 33% más de brillo con un 20% más de eficiencia y una durabilidad mejorada. Aún no los tenemos disponibles más allá de Asia pero deberíamos poder ver su apuesta y la de ROG antes de final de año.
Si somos muy exigentes con la calidad del texto hay una solución fácil: optar por una resolución 4K. El inconveniente es que nos vamos a 1.000€, tendremos que esperar más para un Tandem (también llamado Meta) y, lo peor de todo es que mover esa resolución sin reescalado requiere muchísima GPU. Por otro lado tendremos negro puro y tiempos de respuesta muchísimo mejores que un LCD pero tendremos un panel orgánico con menos vida útil y por lo tanto menos adecuado para productividad.