Intel ha retomado la senda de la innovación en lo que es el ADN de la compañía: el diseño de procesadores x86, y también en el diseño de arquitecturas gráficas. En las GPUS dedicadas es muy complicado competir con NVIDIA, pero en las GPUs integradas, Intel tiene buenos argumentos para competir con AMD.
La arquitectura Lion Cove y Skymont son avances extraordinarios frente a los cores P y E de Raptor Lake y Meteor Lake. Los parámetros relacionados con la eficiencia están muy bien dimensionados, haciendo cambios importantes tanto en los cores P, donde se ha dejado de tener HyperThreading, como en los cores E, en los que se ha aumentado el rendimiento de forma espectacular si se compara con los cores E de generaciones anteriores.

Además, Intel ha llevado estos cores también a los Arrow Lake-S para equipos de sobremesa, lo cual da a entender que es una arquitectura muy escalable, con margen para evolucionar en siguientes generaciones como Panther Lake. En las pruebas realizadas con Lunar Lake hemos obtenido mediciones de Vatios y temperaturas casi perfectas, sin que se observen signos de saturación térmica y manteniendo la potencia siempre dentro de los límites definidos por la arquitectura, con un máximo de 37W. Ya no tenemos que decir que Intel necesita “tirar” de Vatios para conseguir buenos rendimientos. Los que usa, los aprovecha bien. En este sentido, se acerca a AMD y sus cores Zen5 y Zen5c. Quizá en un futuro Intel haga converger la arquitectura de los cores P y E en una misma, con ligeras modificaciones, como ha hecho AMD. O incluso puede que en el futuro se recupere Hyperthreading.
De momento, no hemos podido probar aún los procesadores Core Ultra 200S para escritorio, por lo que no podemos decir mucho sobre cómo se comportan los Lion Cove y Skymont cuando tenemos un margen de Vatios mayor. Los resultados compartidos por Intel, vuelven a indicar mejoras en eficiencia, con un rendimiento que no llega a superar realmente con claridad a los Raptor Lake o a los Ryzen 9000. En cualquier caso, hay que recordar que Intel tiene menos cores que la competencia.

Es importante hacer hincapié en este punto: En Lunar Lake, con 8 cores, Intel consigue mantener el tipo en los benchmarks de rendimiento frente a AMD Ryzen AI 300 y Meteor Lake, al tiempo que “fulmina” a los Qualcomm Snapdragon X. Y en los equipos de sobremesa, tenemos configuraciones con “solo” 24 cores que compiten con 32 hilos de propuestas de AMD o la propia Intel.
Es un buen movimiento por parte de Intel, que ha llegado a tiempo con Lunar Lake y Arrow Lake-S. De no haber hecho este cambio, posiblemente los problemas de Intel se agravarían. Habrá que ver cómo se benefician los procesadores Xeon para centros de datos de este cambio de arquitectura, pero no sería de extrañar ver modelos con cores Skymont exclusivamente. Ya se verá.

El apartado de la tecnología de fabricación es el siguiente punto que Intel tiene que resolver. De momento, con TSMC ha conseguido sacar al mercado Lunar Lake y Arrow Lake-S. La cancelación del nodo Intel 20A se ha hecho para poner el foco en Intel 18A, y tiene que salirle bien la jugada. El diseño de procesadores depende también del nodo de fabricación que se use para construirlos, por lo que es importante tener el control sobre las fabs para tomar la iniciativa.
En cuanto a la aceleración de IA, aún falta para que consiga un grado de madurez similar al que han alcanzado las aceleradoras gráficas con las APIs Vulkan, OpenGL o DirectX 12. Se avanza, pero sigue sin ser un argumento de compra en sí mismo. Por supuesto que no sobra tener una NPU en condiciones, pero el uso que se le dará ahora no justifica por sí mismo que se elija un ordenador u otro en razón de los TOPS que ofrezca. En cualquier caso, el concepto es muy interesante y habrá que estar atentos a cómo las aplicaciones vayan aprovechando el rendimiento de IA de los procesadores.
AMD tiene un producto bastante rodado, eso sí. Tanto en portátiles como en sobremesa, cuenta con argumentos sólidos para convencer a usuarios que buscan el máximo rendimiento. En portátiles delgados y ligeros, sin embargo, el apartado del rendimiento bruto no es tan importante como en los equipos de sobremesa o los equipos gaming. Y apartados como la sobresaliente autonomía de los Lunar Lake juega a favor de Intel. En el futuro llegarán los modelos Core Ultra 200 HX para portátiles gaming. Habrá que ver cómo conjuga Intel eficiencia y rendimiento y como compite con AMD en este territorio.
Por lo pronto, equipos como el ASUS Zenbook S 14 que probamos en su momento, son una muy buena elección para quien busque un portátil delgado y ligero.