Si nos centramos en los componentes internos del ASUS ROG STRIX G16 2024, nos encontramos con una configuración menos ambiciosa de lo que ASUS nos tiene acostumbrados con sus equipos de pruebas. Básicamente, el modelo analizado se queda con una NVIDIA GeForce RTX 4070 Laptop con un TGP máximo de 140W. Sin embargo, esta familia de portátiles puede venir con una RTX 4080 Laptop de 175W de TGP. Al menos en teoría, porque en la tienda de ASUS no hemos encontrado la propuesta con la RTX 4080.

Estamos ante una configuración que conjuga un procesador Intel Core de 14th Gen Core i9-14900H, con un rendimiento muy top, junto con una gráfica en la que habrá que ver si encontramos el rendimiento suficiente como para ofrecer una experiencia gaming fluida a la resolución nativa de 2560 x 1600 píxeles.
La refrigeración está a cargo de la tecnología ROG Intelligent Cooling con tres ventiladores y siete heatpipes. Como ya hemos visto en el apartado anterior, ASUS ha dedicado gran parte del espacio interno a montar el entramado de heatpipes y disipadores. En cuanto al uso del metal líquido, la realidad es que, en el modelo con la RTX 4070 no se usa. De modo que, nos encontramos con un sistema de refrigeración bastante tradicional, basado en “disipación bruta”.
No hay nada que objetar, no obstante. Estamos ante un equipo con un precio bastante ajustado, por lo que no es de extrañar que ASUS opte por recortar allí donde se pueda. Y la RTX 4070 no necesita realmente del metal líquido para la disipación de la GPU. En cualquier caso, el metal líquido no se aplica en ningún caso a la CPU.
En las pruebas de la vida real veremos si este punto afecta al nivel de ruido de los ventiladores, aunque, haciendo spoiler, tenemos que decir que los 35W de TGP de la gráfica se hacen notar positivamente, con un nivel de ruido bien gestionado por este ROG Intelligent Cooling.

La pantalla es LED LCD de clase IPS, con unb 100% de compatibilidad con el espacio de color DCI-P3. No tenemos tecnologías como OLED o Mini-LED, como era de esperar. Sí tenemos una tasa de refresco de 240 Hz, lo cual se agradecerá en títulos que no sean especialmente exigentes en cuanto a hardware gráfico y de CPU. Es una pantalla bien trabajada por ASUS, siendo compatible con HDR también (Dolby Vision), pero sin llegar a la excelencia de las pantallas OLED o Mini-LED.

La memoria es de 32 GB DDR5-5600, a lo que hay que sumar un almacenamiento SSD NVMe PCIe Gen4 x4 de 1 TB. La conectividad está a cargo de Ethernet 2.5GbE, más Wi-Fi 6E y Bluetooth 5.2. La batería es de 90 Whr. con carga rápida de 0% a 50% en media hora. Nada mal, la verdad. Además, puede cargarse a través de USB-C con un cargador compatible con Power Delivery hasta 100W.

En conjunto, ASUS ha combinado características de equipos premium con otras de equipos de gama media, ajustando la configuración para que encaje en un precio muy interesante para gamers que no tienen 4.000 euros de presupuesto, pero quieren tener un rendimiento gaming digno. Este punto lo veremos en las pruebas de la vida real.
La webcam no llega a FullHD, y la biometría brilla por su ausencia, eso sí, aunque se trata de funcionalidades que entran dentro de lo que podemos exigir a equipos con precios más elitistas. No es que 2.200€ - 2.300€ sea un precio económico, desde luego, pero sí es competitivo si se compara con los más de 4.000€ de los equipos gaming más top del momento presente.
