En este apartado, mostraremos de un modo práctico cómo podemos sacar más partido a un procesador Intel sin más que maximizar los límites de potencia disponibles. De este modo, el procesador funcionará dentro de márgenes de uso de Vatios más generosos que los definidos por el fabricante.
El primer paso será instalar HW Info y desplegar los paneles de visualización de temperatura y Vatios de la CPU y de la GPU. En este caso, con el Intel Core i3-N300, tenemos solo gráficos integrados. De este modo, podremos monitorizar el comportamiento de la CPU y la iGPU durante los benchmarks.

Foto: datos técnicos del procesador Intel Core i3-N300. Fuente, TechpowerUp.
Usaremos Cinebench R23 y Furmark como tests de rendimiento para “dar caña” a los componentes hardware. Y lo haremos tanto por separado como conjuntamente. En los procesadores con gráficos integrados, la carga asociada a la iGPU afecta de manera muy determinante al rendimiento de la CPU.
Haremos tres baterías de pruebas. Una, con el equipo funcionando en modo estándar, sin modificaciones. Es la configuración que disfrutamos cuando hacemos un uso estándar del equipo. Después, usaremos ThrottleStop para eliminar las limitaciones de potencia PL1 y PL2 definidas por el fabricante. Por último, haremos una prueba limitando los Vatios a los 7W del TDP nominal de la CPU.

Foto: con ThrottleStop, podemos ver los valores por defecto para PL1 y PL2 sin más quepulsar en “TPL”. Se desplegará un cuadro donde se muestran los límites de potencia por defecto. Los valores MMIO priman sobre los MSR.
Prueba 1: valores por defecto
En la primera prueba, dejamos el equipo tal cual viene de fábrica. En este caso, ASUS ha optado por limitar los PL en 11W para PL1 y 15W para PL2. Estos vatios se reparten entre la CPU y la GPU integrada. Cuando hacemos pruebas por separado, los vatios se destinan o bien a la CPU o a al GPU integrada. La GPU integrada consume un máximo de 6,5W y el resto del “presupuesto” de Vatios se queda para la CPU. Así pues, el rendimiento en CB R23 se ve reducido frente al rendimiento cuando no se ejecutan pruebas con gráficos.

Foto: En HW Info hemos elegido mostrar los gráficos de la temperatura de la CPU completa (CPU + iGPU), así como los vatios de la CPU y los vatios de la iGPU. Puede parecer un poco “lioso” tener todos los paneles y aplicaciones abiertos, pero es cuestión de costumbre trabajar con todo ello abierto.
La temperatura del procesador se queda en torno a unos cómodos 67 grados, que es una cifra “segura” para un uso como tableta. Recuerda que es la temperatura del chip, lo cual se traslada a temperaturas más bajas en otras zonas alejadas del propio chip.
Prueba 2: valores tuneados
En esta ocasión usaremos ThrottleStop para saltarnos los límites de PL1 y PL2 impuestos por el equipo. Definimos un valor de PL1 y PL2 de 100W para asegurarnos de que el corte de rendimiento lo establecerá la temperatura del procesador. Cuando llegue a un máximo “peligroso”, el propio chip “corta” la velocidad de reloj para que el procesador baje su temperatura.

Foto: configurando los valores de los límites de potencia pasa por marcar la casilla “lock” y desmarcar “disable controls”. Luego configuramos en las casillas de PL1 y PL2 los valores deseados (100) y pulsamos “Apply”.
En este caso, observamos cómo el resultado en CB R23 mejora frente al obtenido con el PL1 y PL2 de 15W del propio equipo ASUS. En la parte de gráficos, vemos que es la iGPU la que define el límite de vatios empleados, que se mantiene en los 6,5W del escenario anterior.
Donde sí se nota el beneficio de este “tuneado”, es en la prueba conjunta de CPU más GPU. En este caso, la iGPU no reduce su consumo, sino que se mantiene en los 6W – 6,5W, al tiempo que los Vatios para la CPU aumentan. De este modo, conseguimos unos resultados mejores que con los valores por defecto. Eso sí, a partir de cierto momento, el procesador entra en corte, debido a la elevada temperatura.
Concretamente, en pruebas individuales, conseguimos mejorar el rendimiento en CineBench R23 un 18,46%, mientras que en las pruebas conjuntas de CPU y GPU, conseguimos mejorar el rendimiento de CPU un 27,36% y en gráficos un 11,11%. Como puedes ver, se trata de mejoras de rendimiento notables, con solo modificar un par de par de valores en los apartados de los límites de potencia PL1 y PL2.
Prueba 3: Límites de potencia en 7W
A modo de experimento, decidimos hacer pruebas limitando el consumo de Vatios a los 7W del TDP del procesador Intel Core i3-N300. En este escenario, los rendimientos se quedan en cifras inservibles para un equipo hoy en día. Es aquí donde hacemos énfasis en la dependencia que tiene Intel para con los fabricantes de equipos. En un portátil con disipación pasiva, como este, alcanzar cifras de disipación de unos 15W, como es el caso, supone más que duplicar el TDP nominal de 7W.
Estos 7W significan que es un procesador apto para disipación pasiva. Cuando no se está haciendo nada, el procesador “baja” al régimen de reposo y cuando está bajo cargas de CPU y/o GPU, podemos aspirar a tener un presupuesto de Vatios entre los 12W y los 15W

Foto: el TDP apenas dice nada sobre el rendimiento de un procesador. Si limitamos el rendimiento a los 7W del TDP nominal, las pruebas arrojan resultados prácticamente inservibles en la vida real.