Si vamos a los componentes de hardware que se esconden en el interior de este equipo gaming ASUS ROG Strix Scar 16 2023, encontramos, sencillamente, lo mejor de lo mejor en apartados como el procesador o la tarjeta gráfica. La CPU es una Intel Core i9-13980HX con 24 cores y 32 hilos y un TDP de 55W. La GPU, por su parte, es una NVIDIA GeForce RTX 4090 Laptop Edition, con un TGP de 175W
La GPU es una GeForce RTX 4090 Laptop con un máximo de 175W de TGP. ASUS se ha convertido en experta en maximizar el rendimiento de las GPUs, que funcionan de un modo muy “limpio” en todos los modos de funcionamiento. Lo veremos más adelante, pero, a pesar de esta cantidad de vatios, la GPU se mantiene en límites de rendimiento muy altos en todos los modos de rendimiento. El modo Manual es el que permite alcanzar el máximo de Vatios, eso sí, pero en los demás, tampoco se defiende mal. Es el rendimiento de la CPU el que está más condicionado por dichos modos de rendimiento.

La memoria está a cargo de 32 GB de RAM DDR5-4800 en dos módulos de 16 GB, para un máximo de 64 GB instalables. Es una cantidad estándar para portátiles gaming premium, con un potencial de ampliación a la altura de lo que se espera para un laptop gaming como este.
El almacenamiento está a cargo de dos unidades PCIe Gen4 x4 en modo RAID 0. La velocidad de transferencia es de unos 10 GB/s para lectura secuencial. Está genial, aunque nos gustaría que empezasen a llegar unidades PCIe Gen5 con rendimientos nativos similares para una única unidad. Podemos tener un máximo de 4 TB usando sendas unidades de 2 TB.
La pantalla es MiniLED (lo que ASUS llama ROG Nebula Display), con resolución QHD. Con este equipamiento, podríamos tener una pantalla 4K, eso sí, pero QHD permite alcanzar tasas de frames de locura acordes con la tasa de refresco nativa de 240 Hz. Aquí podríamos entrar en el debate sobre qué es mejor: 4K nativos a costa de menos tasa de refresco, o 2K nativos con una tasa de refresco tan elevada como 240 Hz. En principio, podemos conectar una pantalla 4K externa en este caso. O bien podríamos conectar un monitor gaming 2K si tuviéramos una pantalla 4K nativa. Sea como fuere, la calidad de imagen es muy alta, como veremos más adelante.
La refrigeración es el apartado menos visible, más inconveniente según el ruido que genere, pero también más meritorio. Lidiar con 240W nada menos, sumando CPU y GPU, es un logro espectacular, y más si es una cifra que se mantiene de forma sostenida en el tiempo. En las pruebas lo veremos con más calma, pero de momento, adelantaremos que ASUS ha conseguido su propósito. Además, el software Armoury Crate permite definir modos de funcionamiento como Silencio, Rendimiento, Turbo y Manual, perfectamente diferenciados y caracterizados por niveles de ruido y rendimientos progresivamente mayores y adecuados para el propósito de cada modo. Es como una caja de cambios en un deportivo.
La conectividad es escasa en cuanto a número de puertos, pero suficiente y sumamente actual. Los puertos USB son de tipo 3.2 Gen2 x2, con Thunderbolt 4, LAN 2.5G o HDMI 2.1. Lo único que se queda un poco atrás es la webcam, que no es 1080p sino 720p.
La batería es de 90Whr, con tecnología de carga rápida que va de 0% a 50% en 30 minutos y posibilidad de carga a través de USB-C PD hasta 100W.
El audio está escenificado por cuatro altavoces con Smart Amp, Hi-Res Audio, Dolby ATMOS y sonido surround virtual de 5.1.2 canales. No falta de nada sobre el papel.