Intel y AMD se comportan de formas muy diferentes cuando se trata de funcionar con “presupuestos” de Vatios limitados. Intel lleva prácticamente desde la sexta generación de los Intel Core, optimizando las tecnologías que ajustan dinámicamente los voltajes y las frecuencias (los Vatios en última instancia) para apurar al máximo los “chutes” de megahercios tan pronto como hay margen termodinámico para aplicarlos, aunque sea por breves periodos de tiempo.
Cuando hay margen de Vatios de sobra, la arquitectura de Intel se comporta de un modo óptimo, con rendimientos notables y hasta sobresalientes, pero cuando los Vatios se limitan, la situación cambia, y empezamos a encontrar rendimientos por debajo de las proyecciones lineales. Las razones no las tenemos claras: posiblemente la arquitectura de Intel penalice de manera especialmente severa las frecuencias de reloj bajas. Recuerda que la arquitectura Intel Core es heredera, aún hoy, de la arquitectura de los Pentium Pro.
AMD, por su parte, con Zen, ha conseguido que el rendimiento sea lineal en prácticamente todo el rango de Vatios, con resultados coherentes y óptimos en todo el rango de “presupuestos” de Vatios. Es una arquitectura nueva, diseñada desde cero prácticamente, que está encontrando ahora el punto óptimo de equilibrio entre rendimiento y eficiencia. La eficiencia, precisamente, es una variable fundamental para AMD.

Foto: Las consolas gaming portátiles están basadas en su mayor parte en procesadores AMD Ryzen.
El resultado es un funcionamiento más noble con Vatios limitados. De ahí que, sin ir más lejos, las consolas gaming portátiles estén basadas prácticamente en procesadores AMD Ryzen. Progresivamente, AMD está entrando en el segmento de los equipos portátiles y todo apunta a que, en el segmento de los equipos delgados y ligeros, AMD tiene muchos puntos para hacerse con una buena cuota de mercado.
Para equipos gaming, Intel cuenta con sistemas de refrigeración que permiten incluso superar los 100W de consumo, por lo que AMD no tiene tan fácil hacer valer su eficiencia, pero para equipos delgados y ligeros, especialmente cuando no se tienen gráficos dedicados, AMD es una opción que merece la pena considerar.
Los resultados están recogidos en las gráficas del apartado anterior. Son la mejor prueba de que algo sucede en el rango de los 10W a los 45W en los procesadores de Intel. Si te animas a hacer pruebas en tu equipo, podrás confirmar este punto. O, llegado el caso encontrar otros. Recuerda que la refrigeración es una variable también. En este caso, hemos usado equipos muy bien equipados en este aspecto. Una mala refrigeración hará que los resultados no solo dependan del procesador. Por ejemplo, si tapas las rejillas de entrada y/o salida de aire, el equipo entrará en throttling térmico.
Las pruebas las hemos hecho con alimentación. Si usas batería, posiblemente el equipo limite el TDP por debajo de los valores máximos.
La arquitectura híbrida de Intel viene a remediar un poco estas carencias. Habrá que examinar con detalle el comportamiento de Intel únicamente con Cores P o con cores E, para extraer conclusiones al respecto.