Para las pruebas, hemos equipado el NAS QNAP TS-462-2G con dos unidades de almacenamiento SSD SATA Corsair de 480 GB en una configuración RAID 1, aunque este NAS permite configuraciones RAID mucho más avanzadas y ambiciosas, tanto en rendimiento como en seguridad y tolerancia a fallos. Un NAS como este TS.462 de QNAP tiene como misión principal ser un almacén de archivos en red, pero, potencialmente, podemos convertirlo en un dispositivo con muchas más habilidades.

El NAS incorpora asistentes fáciles de seguir para configurar las unidades de almacenamiento del modo que consideremos oportuno, aunque lo suyo es potenciar la tolerancia a fallos, al tiempo que maximizamos el rendimiento. Dependiendo del número de unidades que tengamos, podremos configurar diferentes tipos de RAID. Además, este NAS admite la instalación de unidades M.2 NVMe. En concreto, dos, que pueden usarse para almacenamiento NAS o como caché NVMe. También pueden usarse estas ranuras M.2, para instalar un acelerador Edge TPU de Google para maximizar los cálculos de inferencia en algoritmos de Machine Learning, como los que se aplican a identificación de imágenes.

Como premisa, decir que el modelo analizado es el de 2 GB de memoria RAM. Lo ideal es instalar más RAM si vamos a hacer uso de las aplicaciones que podemos instalar en el NAS, más allá de lo que es el almacenamiento en red para servir y guardar archivos o para “consumirlos” como imágenes, audio o vídeo en escenarios de ocio multimedia. O para almacenar y restaurar copias de seguridad de los equipos que utilicemos habitualmente, o para restaurarlas en caso de necesidad. El NAS viene con el sistema operativo QTS 5, que hace posible convertir el NAS en prácticamente un ordenador. De hecho, podemos conectar un monitor y un teclado y un ratón, como si fuera un equipo de sobremesa, pero con un sistema operativo propio de QNAP.
Gracias a la tienda de aplicaciones, podemos instalar desde servidores multimedia hasta clientes de correo, servidores de bases de datos o instancias de WordPress, sin olvidar distribuciones de Linux, aunque para esto necesitaremos una cantidad de memoria RAM a partir de 4 GB, con 8 GB o 16 GB como opción preferente. La tecnología subyacente a estas instalaciones tiende a ser la de contenedores. Con 2 GB de RAM podremos instalar muchas de las apps disponibles, pero no es una cantidad aconsejable si queremos usarlas con garantías y fluidez.

El monitor de recursos es una herramienta de gran utilidad para saber hasta dónde podemos llegar instalando o utilizando aplicaciones y servicios. Si vemos que el consumo de memoria es alto, habrá que pensar en ampliar o en eliminar algunas apps o servicios. El procesador Celeron también entra dentro de lo que podríamos llamar modesto, pero está claro que estamos ante un NAS pensado para un uso doméstico avanzado / entusiasta o para uso profesional en escenarios de productividad para autónomos o para PYMEs o departamentos en empresas de mayor tamaño.

Un punto que se agradece mucho por parte de QNAP es la integración de una interfaz de red Ethernet 2.5GbE. Es una funcionalidad / tecnología que cuesta mucho encontrar en NAS de este rango de precio, que además se complementa con una ranura PCIe Gen3 x4 en la que podemos instalar un adaptador 10 GbE. 5 GbE o adaptadores adicionales de 2,5 GbE.




La puesta a punto del NAS pasa por tener claro qué queremos hacer con él. Es tentador empezar a recorrer la tienda de apps e instalar todo aquello que nos parezca relevante, pero es más inteligente quedarnos con lo que realmente vamos a necesitar. El NAS responde bien cuando trabajamos con el sistema operativo, pero si abrimos varias apps a la vez o alguna se queda haciendo tareas en segundo plano, o tenemos servicios en background, con este NAS acabaremos por tener momentos en los que la respuesta estará supeditada a los recursos libres disponibles de CPU y memoria. Así que, mejor si nos limitamos a lo urgente.
El NAS cuenta con aplicaciones como QuMagie, para procesamiento y clasificación de imágenes, con tecnologías de IA, que pueden ser aceleradas con la tarjeta de expansión Edge TPU M.2 opcional. Esta tarjeta liberará a la CPU de parte de su carga si nuestra prioridad es tener un sistema de almacenamiento de fotos, por ejemplo. En el apartado multimedia, este NAS es especialmente generoso en posibilidades, con aplicaciones como PhotoStation, VideoStation, MusicStation, QuMagie, Cinema 28, Add On para Streaming de Medios o compatibilidad con DLNA. Incluso puede visualizar las Live Photos de IOS.




Las opciones de sincronización de archivos con sistemas operativos como Mac OS o Windows o Linux pasan por Qsync, que permite sincronizar carpetas automáticamente con el NAS a través del folder “Qsync”, pero también podemos arrastrar y soltar archivos y carpetas (esto solo desde Chrome) directamente en File Station. O realizar un montaje remoto a través de una de las apps del NAS. También es posible montar recursos cloud a elegir entre decenas de servicios en la nube.




Lo cierto es que hemos puesto al NAS bajo un estrés por encima del que se espera de un dispositivo como este, más pensado para una cierta “verticalización” que para un uso “todo terreno”. Ampliar la memoria puede ayudar, como decíamos, pero mejor si nos ceñimos a un escenario de utilización tan concreto como sea posible, ya sea para gestión de archivos multimedia, configuración de un media server, para almacenar copias de seguridad o snapshots de nuestro sistema o para configurar algún tipo de servicio cloud como pueda ser WordPress.



En el apartado multimedia, este NAS es muy completo. Quizás sea el apartado más potente y que más atraiga a posibles usuarios interesados en gestionar sus colecciones de fotos, música y vídeos. La conexión de red 2.5 GbE es un atractivo adicional que facilita la carga de contenidos o el streaming de los mismos. Además, las funciones de IA para organizar colecciones, los reproductores de contenidos disponibles o la posibilidad de crear servidores multimedia a partir de apps como Plex Media Server aportan un gran valor añadido. También es compatible con la reproducción a través de tecnologías de Apple TV y de Android TV a través de la app Qmedia.


Las velocidades efectivas de transferencia son bastante variables dependiendo de factores como la carga de trabajo del NAS o la velocidad de las conexiones que intervienen en una transferencia de contenidos, ya sea a través de la red local, con conectividad 2.5 GbE o GbE si el router no llega a 2.5 GbE, a través de redes WiFi o datos móviles. O de USB si conectamos dispositivos directamente al NAS, claro. En tráfico de red hemos obtenido cifras en torno a los 20 MB/s en transferencias o instalación de aplicaciones, por ejemplo.

En algunos casos nos hemos encontrado con alguna funcionalidad que depende de apps de pago, como la de transcodificación de vídeo, que precisa de la compra de una aplicación en el App Center, CAYIN MediaSign Player, aunque QNAP permite que esa compra sea por 0 euros en la práctica. Como debe ser, claro está.
Otras apps disponibles tienen que ver con edición básica de notas o textos, a través de Notes Station y Text Editor, por ejemplo. También contamos con el entorno Python3 y Python2, apps de gestión de bases de datos o de correo. Como comentábamos, este NAS no es óptimo para instalar un número de apps excesivo. Los contenedores no los hemos probado: con 2 GB de RAM es complicado trabajar con ellos.
La tecnología My QNAP Cloud permite acceder a los recursos del NAS a través de un portal de acceso en la nube, además del acceso directo al NAS a través de una conexión de Internet directa. Y contamos con aplicaciones para iOS, Android, Mac, Windows o Linux para sincronizar archivos a mantener copias de seguridad y snapshots, de gran utilidad si los equipos se ven comprometidos con, por ejemplo, ransomware.