Como ya comentamos en la introducción, el Metaverso ha ocupado un lugar preponderante entre las tendencias más vanguardistas del momento. En cualquier caso, ejemplos reales y tangibles de este Metaverso no hay muchos. El más tangible es Decentraland, donde ya encontramos integración de su Marketplace con NFTs y donde es posible crear obras, comprar o vender o experimentar eventos en su metaverso.
Otras plataformas como Sandbox o Illuvium están en fases de desarrollo más o menos avanzadas bajo la forma de juegos de exploración abierta ligados a un digital wallet sobre el que se realizarán las transacciones de los marketplaces, incluyendo la adquisición de NFTs, como parte de la dinámica de estos “juegos”.

Foto: cryptovoxels
Cryptovoxels es otra plataforma donde podemos crear nuestros propios spots en el metaverso. Siempre ligados a wallets y a NFTs, aunque podemos navegar como usuario anónimo por los diferentes lugares de su incipiente mapa.
Roblox es otra de las plataformas que dan consistencia al Metaverso actual. Viene bajo la forma de juegos que permite jugarlos o crearlos un poco en plan Minecraft, pero con el correspondiente Marketplace. No es necesario “linkar” un wallet en este caso, de todos modos, pero sí tenemos como “moneda” los Robux.
Si vamos a Meta, Horizon Worlds es el nombre elegido para designar a las iniciativas del Metaverso de esta compañía. De momento, no hay mucha tela que cortar más allá de un llamamiento a los desarrolladores para que creen contenidos para esta plataforma “metavérsica”. Eso sí, de la mano de Oculus, que para eso fue una de las adquisiciones estrella de Facebook.

Foto: Horizon Worlds de Meta / Oculus
En cuanto a Microsoft, su Metaverso gira en torno a Mesh, con una clara vocación profesional como parte del ecosistema de colaboración y aprendizaje que ya se empezó a conocer con las Hololens, las gafas de realidad mixta de Microsoft.
NVIDIA apuesta por la idea de Omniverse, no tanto para recrear un Metaverso universal, sino como iniciativas concretas en determinados escenarios como el de los “gemelos digitales” o la simulación o la colaboración en entornos 3D, en la línea de Mesh de Microsoft.
No podemos dejar de mencionar aquí a Niantic y Pokemon Go, que consiguió revolucionar el mundo de la realidad aumentada, construyendo de facto un Metaverso sobre el mundo real. Esta forma de recrear el Metaverso se nos antoja bastante más factible que construir un mundo enteramente virtual, cuya complejidad será difícil de simplificar en un tiempo razonable.

Foto: Pokemon Go
De la exploración de estas plataformas, hay una primera conclusión a la que podemos llegar: el Metaverso está en pañales. Cualquier parecido con Ready Player One es mera coincidencia, la verdad. Los escenarios tardan en cargar, la interacción es bastante pobre en gráficos y no hay una interacción ágil con otros usuarios. Se parece más a Second Life o PlayStation Home que a una plataforma como las que se plantean en los discursos de las empresas que hablan del Metaverso. Por supuesto, los vídeos promocionales de Meta son poco menos que ciencia ficción.
La realidad es que el Metaverso, en este momento, se parece más a un videojuego que a un espacio de interacción virtual creíble, inmediato y capaz de ofrecer experiencias que justifiquen invertir nuestro tiempo en esta realidad virtual. La idea de realidad aumentada de Pokemon Go era mucho mejor que la de Metaverso virtual 3D que tanto se ha puesto de moda.
Para usos específicos, como los de visitar en un momento dado una galería de arte virtual para ver, comprar o interactuar con otros artistas o usuarios interesados en el mundo de los NFTs, puede servir. Pero ya. Incluso aquí, potenciales usos de la realidad aumentada, como el de combinar una visita real a un museo con la interacción “aumentada” en algunos espacios para “ver” una capa de arte digital sustentada sobre una tecnología blockchain que permita comprar, vender o coleccionar, se antojan más apetecibles que un mundo virtual 3D.

Los avances que se necesitan para implementar mundos virtuales con una calidad gráfica excepcional, con una interacción abierta con otros usuarios o con la propia realidad virtual, al tiempo que ofreciendo una experiencia en tiempo real, están lejos de las posibilidades de cualquier empresa actual. En los juegos multijugador podemos encontrar elementos de calidad y velocidad, pero con un repertorio de interacciones limitado al juego y ya, sin margen para añadir interacciones de un modo espontáneo o rápido.
En algunos fabricantes de hardware, en otro orden de cosas, empezamos a ver equipos y componentes certificados como “Metaverse Ready”. Concretamente, MSI ha empezado a introducir el concepto de equipos preparados para el Metaverso. Dejando de lado al propio Metaverso, la mejor interpretación que podemos hacer de esta categorización es que un equipo o un componente “Metaverse Ready”, será un “pepino” básicamente, capaz de mover juegos y aplicaciones con la máxima solvencia, y preparado para experiencias de realidad virtual con la máxima calidad gráfica y la mínima latencia.

Foto: MSI Aegis Metaverse Ready
NFTs, sin prisa pero sin pausa
En el caso de los NFTs, nos encontramos con una notable diversidad de plataformas en las que es posible explorar, comprar o vender obras de arte, fotos, dominios, música o elementos coleccionables de diferentes entidades que hayan sido “tokenizados” convenientemente a través de la integración de los mismos en una cadena de bloques o blockchain como pueda ser la de Ethereum, aunque también podemos encontrar otras como Solana, Polygon, Klaytn, Flow, Tezos, WAX o Slope entre otras plataformas de blockchain. En algunos casos, como con Polygon, encontramos que la base tecnológica sigue siendo Ethereum. En otros, como en Solana, se trata de plataformas diferentes.
En la actualidad, el escenario de uso habitual para los NFTs está en el mundo del arte (digital). Los artistas o coleccionistas pueden crear sus propios NFTs a partir de sus obras u objetos de colección y subirlos a marketplaces como OpenSea. Detrás de un NFT hay código de programación, eso sí. Aunque se han facilitado mucho los procedimientos para crear NFTs, sigue siendo una tarea que precisa de un backend de programación. De hecho, no estaría mal que, en el caso de que te quieras adentrar en este mundo, “tiraras” de algún programador o tratases de aprender los fundamentos de programación básicos para conectar con una plataforma blockchain, conectar con un wallet, definir un Smart Contract, etcétera.

Foto: Beeple Everydays en Open Sea
Es precisamente esta “programabilidad” y la proliferación de tutoriales y código en Internet donde se describen los pasos que hay que dar para conectar con una cadena de bloques y crear un NFT, la que augura un buen futuro para este tipo de ejemplos de aplicación de la tecnología blockchain.
Empresas como Panini, la de los cromos, sí, ya han integrado los NFTs como parte de su oferta de coleccionables. Se pueden comprar en dólares o a través de un wallet. Básicamente son ediciones limitadas de cromos deportivos de la NBA o la NFL o la CLC. Aquí podría hacerse con los cromos de la liga, por ejemplo.
Incluso el Fútbol Club Barcelona cuenta con su propio NFT, en concreto, el vídeo “In a way, Inmortal”, inspirado en Johan Cruyff y que ha sido adquirido en una subaste en Sotheby’s Nueva York por 693.000 dólares. Es un NFT audiovisual que puedes ver aquí, que representa un gol legendario de Johan Cruyff. También se vendieron las cuatro imágenes fijas extraídas de diferentes momentos del vídeo.
Tras cada NFT, hay un Smart Contract que define el comportamiento, la transferibilidad o incluso si el propietario original tiene derecho a percibir royalties en las sucesivas transacciones. Es decir, hay código sujeto a estándares para los Smart Contracts.

Foto: código para crear un Smart Contract
Hay decenas de plataformas donde los NFTs son ya el hilo conductor de las interacciones, en su mayor parte dedicadas al arte y los coleccionables, pero su campo de aplicación aún no ha tocado techo. Hay cabos sueltos, como el futuro de las plataformas blockchain, o posibles cambios tecnológicos que hagan que los NFTs actuales queden “desactualizados” de algún modo. La blockchain de Ethereum está pendiente de pasar del PoW (Proof of Work) al PoS (Proof of Stake), lo cual invalidará el minado de criptodivisas, pero aligerará los procesos necesarios para crear bloques y validarlos. Cuando este cambio suceda en los próximos meses (tendría que haber sucedido ya), podremos tener una idea más clara acerca de la evolución de los NFTs.
Lo que sí es interesante es familiarizarse con los wallets digitales y su operativa. Esos wallets compatibles con una o varias blockchain son un “must” si queremos entrar en el “juego” de las criptodivisas y los NFTs. Hay que acostumbrarse a trabajar con ellos, securizarlos con autenticación de doble factor, y acostumbrarse a tenerlos siempre al alcance de la mano. Para las operaciones con NFTs en nuestro caso, tenemos un wallet con Bit2Me, una empresa muy conocida que permite operar con activos cripto y con un wallet seguro y fácil de usar. En una entrada de su blog, de hecho, detallan los procedimientos para crear y vender NFTs a través de Opensea, en este caso.

Foto: Bit2Me
Así que, a partir de lo que hemos visto, los NFTs sí que tienen visos de convertirse en un elemento cotidiano con una presencia cada vez más predominante en nuestras vidas. A falta de “pulir” flecos tecnológicos y legales, claro.