Si hay una categoría de accesorios y periféricos de hardware que está experimentando un crecimiento significativo, esa es la de los monitores en general, y la de los monitores gaming en particular. Según datos de Growth Market Reports, el mercado de los monitores gaming alcanzará un valor en 2027 de 11.884 millones de dólares, con un crecimiento agregado anual de un 26,1%. Es un porcentaje de doble dígito incluso en el tiempo de la escasez de componentes. Todos los grandes fabricantes de hardware están comprometidos con los monitores como periférico que hay que cuidar especialmente.

Las tecnologías implicadas en el gaming para PC han avanzado de un modo prácticamente exponencial desde la irrupción de las dos generaciones de tarjetas gráficas más recientes de NVIDIA y AMD. Se ha mejorado tanto en tasas de frames con resoluciones de hasta 4K o entrando ya en los 8K, como en calidad de los gráficos con efectos como RTX junto con DLSS en el caso de NVIDIA, o FidelityFX Super Resolution en AMD. También tenemos efectos como HDR, modelos geométricos mucho más elaborados con cientos de miles de polígonos para los objetos y personajes o efectos dinámicos y físicos en la parte de los motores de los videojuegos. Las tecnologías para sincronizar los frames que se renderizan en el frame buffer de las gráficas con la visualización en el monitor son también habituales: NVIDIA G-SYNC o AMD FreeSync permiten a los monitores detectar cuándo está listo el siguiente frame para pintarlo entero.
Estándares como DisplayHDR llevan el Alto Rango Dinámico al mundo de los monitores tras imponerse como norma de facto en los televisores a partir de las gamas medias incluso, o en gamas de entrada de forma paulatinamente más habitual. En pantallas para gaming, con tamaños menores, es necesario “rebajar” el grado de exigencia en cuanto a brillo, pasando de más de 1.000 nits en teles a unos 400 nits en monitores de menos de 35’’. De todos modos, en los monitores de gran tamaño, como el Acer Predator X35, la tendencia es la de aumentar el brillo de pico hasta valores equivalentes a los de los televisores.
Las nuevas tendencias (para gaming)
Además de las tecnologías que dependen, en gran medida, de las tarjetas gráficas, los monitores tienen “su propia agenda” cuando se trata de aspectos como la conectividad, el diseño, el panel y su tecnología, la relación de aspecto o la resolución de las pantallas.

El tamaño de las pantallas, por ejemplo, da el salto desde menos de 30’’ hasta más de 30’’ y más de 40’’ incluso. Hablamos de experiencia de uso en las que el gaming es la actividad preferida, y en este caso, no siempre estamos pegados a la pantalla como sí hacemos para trabajar de un modo convencional. También depende del tipo de controles que usemos para jugar: si usamos teclado y ratón, estaremos más cerca del monitor en muchos juegos, como los de acción en primera persona, aunque en otros más de tipo “consola” y en los que usemos un gamepad, como los de racing, lo habitual es mantenerse a una distancia mayor.

El tema de las pantallas grandes como monitores ya lo tocamos de un modo práctico en el caso del televisor Xiaomi Mi TV P1 55 de 55’ y, a pesar de las 55’’, es una experiencia que resulta factible a pesar de las complicaciones propias del tamaño de la pantalla que hace que no se pueda instalar en cualquier parte, y de cuestiones ergonómicas, como la distancia de visualización para trabajar con aplicaciones tipo Office, en las que hay que ”jugar” con el tamaño de la fuente y la distancia. Pero, para ocio multimedia y gaming, un mayor tamaño de pantalla se asocia generalmente con una mejor experiencia gaming.
En el caso del televisor, estamos convergiendo con el mundo gaming partiendo de un dispositivo que no está pensado específicamente (a primera vista) para ser un monitor. La latencia del motor de procesamiento de imagen es un obstáculo, aunque los fabricantes de televisores ya suelen incluir un modo gaming en el que esta latencia se reduce al mínimo.
Ahora, la tendencia es un poco la complementaria: partimos de los monitores, con tecnologías nativas como la baja latencia presentes por defecto, y llegamos al mundo del ocio multimedia y las experiencias gaming y audiovisuales en “pantalla grande” aumentando el tamaño de la pantalla hasta cifras como 35’’ o incluso 49’’. NVIDIA fue un poco la que ha empezado a poner el foco en este movimiento con los Big Format Gaming Displays y ahora, fabricantes como Acer han llevado esta tendencia a algunas de sus gamas de monitores. No de un modo tan “contundente” como los BFGD de NVIDIA, pero sí de un modo más “amigable” con propuestas como el Acer Nitro EI1 de 49’’ y relación de aspecto 32:9 o el Acer Predator X35 de 35’’ y relación de aspecto 21:9 menos panorámica, pero con tecnología curva. El Acer Predator CG7 es la propuesta que más se acerca a ese concepto de monitor – tele, con resolución 4K, 42,5’’ o 1.000 nits de brillo con HDR e incluso mando a distancia.

La elección de un monitor ya no es una tarea tan sencilla como antes de la llegada del gaming “con mayúsculas” al PC, aunque a cambio tenemos la posibilidad de integrar en nuestra experiencia tecnológica una pantalla que maximice la productividad y el ocio por igual.
Monitores y pantallas gaming: no solo para jugar
Salvo que tengas un presupuesto abultado y puedas permitirte tener una pantalla especializada para cada tarea, ya sea productividad y un uso “convencional” del PC o ya sea gaming y ocio multimedia (ver películas, emisiones en streaming o fotografías), usarás el mismo monitor para todo.
Lo único que tienes que tener en cuenta es el ajuste de la distancia, la resolución y el tamaño de la fuente, para que los textos se puedan leer correctamente. En el caso de las pantallas más grandes, por encima de las 40’’, la distancia es otro factor importante. En el caso de pantallas ultra panorámicas como la Acer Nitro EI1, la pantalla es curvada para “envolver” al usuario, lo cual mejora la experiencia de uso con su relación de aspecto 32:9 y 42’’ de diagonal.

Podemos optar por configuraciones con varias pantallas más pequeñas también. En vez de tener un “mega pantallón”, podemos tener dos pantallas de 27’’, por ejemplo. En este caso, es importante que las pantallas tengan marcos delgados para que sean tan invisibles como sea posible. Acer, sin ir más lejos, cuenta con la tecnología ZeroFrame en pantallas como la Acer X35 o la Nitro VG0, que permite juntar las pantallas minimizando el espacio “muerto” de los bordes.
La compatibilidad con espacios de color como el DCI-P3, más exigentes que los sRGB, por ejemplo, es otro de los “must” que se empiezan a demandar en las pantallas. Quizás no tanto para gaming, donde no es tan “vital” que los colores sean totalmente fidedignos, aunque sea algo deseable, pero si en productividad, donde la fidelidad de color sí que juega un papel más relevante en actividades como la autoría multimedia o la edición de video y fotografía. Los desarrolladores de videojuegos, sin ir más lejos, sí que necesitan que las pantallas sean compatibles con espacios de color tan amplios como sea posible.

La resolución: una decisión relevante. La ergonomía, la protección de la vista y el audio, también
La resolución es una variable importante, especialmente si vamos a usar el monitor en escenarios de productividad. Los juegos, en general, se juegan bien con resolución Full HD. Además, salvo que tengamos una tarjeta gráfica solvente, es la resolución que “aguantan” la mayoría de las GPUs con precios terrenales. A partir de una RTX 3070 o equivalente en AMD como las RX 6700 podremos pensar en jugar con resoluciones mayores de 2K o 4K, pero para GPUs menos solventes (y económicas), Full HD es suficiente. Pero, en productividad, las pantallas con más resolución son convenientes de cara a ubicar más ventanas en el escritorio si la multi tarea es lo nuestro.
Otro tema especialmente relevante con pantallas de gran tamaño o aquellas que usaremos durante horas y horas es el de la protección de la vista. Es recomendable que las pantallas cuenten con tecnologías para reducir el parpadeo y para reducir las emisiones de luz azul, que es la que emite con más energía y puede impactar en la salud y cuidado de nuestros ojos. Acer, sin ir más lejos, cuenta con tecnologías como Flickerless y BlueLightShield que reducen los problemas asociados a un deficiente confort visual.

El sonido, aunque en gaming es un apartado que suele caer del lado de los auriculares, es importante en el caso de las pantallas más grandes, donde es probable que juguemos tanto solos como en modos multijugador-presencial. Con una pantalla de más de 40’’ podemos llevar la experiencia gaming al sofá sin problemas. En este caso, unos buenos altavoces son esenciales. La gama Predator de Acer, con pantallas como la Acer Predator X35 o la Acer Predator CG7, ofrecen potencias de 4W y 10W respectivamente, que no está nada mal.
Si se queda corto, siempre se puede recurrir a una barra de sonido o unos buenos altavoces “clásicos”, aunque la tendencia en pantallas gaming es la de integrar altavoces de buena calidad y potencia proporcional a las pulgadas.
Consolas y proyectores
Una alternativa a los monitores, cuando se quiere jugar en pantalla grande, son los proyectores. Al menos ahora, cuando empiezan a integrar tecnologías como las de altas frecuencias de refresco, Variable Refresh Rate o modo Game para reducir la latencia lo más posible, uno de los puntos clave para conseguir una buena experiencia gaming. Pasa un poco como con los televisores: han ido añadiendo tecnologías para converger con el mundo de los videojuegos. Y en los proyectores está pasando algo similar. Acer, con los proyectores Predator GD711 y Predator GM712, lleva el gaming a los proyectores con hasta 300’’ de diagonal, aunque se recomiendan 75’’ a una distancia de 2 metros.
Las consolas y los monitores tradicionales no siempre combinan bien. Las consolas están “tuneadas” para una experiencia más televisiva, por lo que los modos de vídeo que manejan no siempre están alineados con los modos de visualización y las resoluciones de los monitores. Una forma de no equivocarnos es optar por modelos 4K con HDMI 2.1, como el Acer Predator XB3 de 27’’ en el que encontramos tecnologías de última generación aptas tanto para un uso como monitor para productividad, gaming en PC o gaming en consolas. Las resoluciones 2K intermedias entre Full HD y 4K no siempre se entienden bien con las consolas.

Conectividad: mejor HDMI 2.1
Los monitores no solo son una pantalla para ver contenidos: también podemos conectar otros dispositivos si tenemos un hub USB integrado. Es una manera de extender su uso y de aprovechar el espacio. USB-C es un tipo de conectividad especialmente interesante, aunque aún poco habitual, al ser compatible con vídeo, datos o alimentación para otros dispositivos.
HDMI 2.1, en el caso de las pantallas 4K, es también interesante como hemos observado en el caso del Predator XB3: abre las puertas a la resolución 4K a 120Hz. En el caso de los proyectores, la conectividad inalámbrica es un “plus” si pensamos que no siempre será fácil usar cables. Con todo, la conectividad inalámbrica introduce una latencia adicional que hay que tener en cuenta para juegos como los de racing, especialmente sensibles a la latencia (alta).
Pantallas: todo un mundo por explorar
Muchas posibilidades como ves. En el siguiente apartado continuaremos con los aspectos técnicos de estas tendencias que hemos planteado aquí y hablaremos de los tipos de paneles, frecuencias de refresco o tecnologías de sincronización de frames.

Pulgadas, resolución, tasa de refresco, tipo de panel, sonido, conectividad, protección de la vista, ergonomía, diseño o precio son variables que es conveniente considerar al elegir una pantalla para gaming.
No hemos hablado de la pantalla de los portátiles, que es un capítulo aparte, pero las pantallas pueden usarse como monitor adicional para un portátil si queremos tener más resolución o una mejor tecnología que la que integra la pantalla del propio laptop. Existen pantallas portátiles como el Acer PM1 , que reciben alimentación desde el mismo puerto USB-C que se usa para llevar el vídeo. ES una gama de pantallas que también empieza su andadura.