Google tuvo una idea, allá en 2009, que fue bastante revolucionaria en su tiempo, conceptualmente muy interesante pero poco útil en la práctica cuando se gestó. La idea consistía en hacer del navegador web el sistema operativo propiamente dicho, en un momento en el que la nube empezaba a “arrancar” ofreciendo servicios y aplicaciones funcionales a los que se accedía desde un navegador web exclusivamente.
Así que Google pensó que un ordenador que arrancase directamente el navegador web sobre una capa de abstracción de los recursos de hardware mínima que permitiese acceder a las comunicaciones, el sistema de vídeo, el sonido, teclado, ratón y otros componentes, sería una buena idea. El hardware necesario para ello era mínimo, de modo que el precio de los equipos podría ser muy reducido. El software, por su parte, sería un navegador web Chrome junto con las capas necesarias de abstracción del hardware y herramientas para gestionar los recursos del sistema. Es decir, Chrome OS, junto con su versión de código abierto Chromium OS que es en la que se basa.

Los primeros ordenadores Chromebook aparecieron en 2011 de la mano de Acer y Samsung, inaugurando una categoría de producto que, durante más de un lustro, ha estado en un segundo plano de la tecnología esperando su momento. Este momento depende, por ejemplo, de variables como la conectividad. Los Chromebooks, en su esencia, dependen de la nube para trabajar con ellos. No es totalmente cierto, como veremos más adelante, pero básicamente es así.
El sistema operativo de los Chromebook es, como decíamos, Chrome OS y con los años ha ido añadiendo elementos adicionales sobre la funcionalidad básicas de navegación web y uso de aplicaciones sobre pestañas del navegador y plugins. El objetivo es no sobrecargar la plataforma con elementos funcionales que dependan de más potencia de procesador o más memoria o almacenamiento, lo cual haría que se fragmentase la plataforma con equipos de gama alta, baja y Premium diferenciados por su potencial de ejecución de aplicaciones, eliminando una de las ventajas de los Chromebooks: su lenta obsolescencia programada. De hecho, con un Chromebook de 2011 aún es posible realizar con solvencia tareas sobre aplicaciones web del estilo de Google Docs. La parte de ver vídeos, sin embargo, al actualizarse los códecs que se usan en streaming, se complica si queremos reproducir vídeos codificados con el códec H.265, por ejemplo, con un portátil que no cuente con aceleración por hardware de la descodificación de este códec.
En el año 2016, Google integró la compatibilidad de la tienda Play Store de aplicaciones con los Chromebook, lo cual sí que supuso una barrera infranqueable para los Chromebook originales al demandar ciertas funcionalidades de hardware, pero no es lo habitual que Google haga cambios en la plataforma Chromebook tan severos y “rupturistas”. Decimos rupturistas, porque esta funcionalidad no se pudo habilitar en los Chromebook más “veteranos”. En el año 2018, Google integró la compatibilidad con aplicaciones Linux en la versión 69 del sistema operativo Chrome OS.

Chrome OS se ejecuta sobre ARM y x86, tanto de 32 como de 64 bits, con kernel Linux y tres canales de versiones: el canal estable, el canal beta y el canal de desarrollo. La versión estable va por la versión 85.0.4240.27, del 11 de septiembre, la versión beta está en la 86.0.4240.27, del 10 de septiembre, y la dev está en la 87.0.4240.0, del 11 de septiembre.
En estas últimas versiones encontramos que los Chromebooks tienen bastantes ases escondidos en la manga. Lo que veremos en las siguientes secciones es lo que podemos hacer con un Chromebook como el Acer Spin 713, que es bastante más de lo que en un principio se podría pensar. En la actualidad, con un Chromebook podemos acceder a aplicaciones y servicios web, así como a un sistema Linux en el que podemos instalar apps completas como LibreOffice o The Gimp, así como a aplicaciones Android.
En la parte web, incluso podemos jugar usando servicios como NVIDIA GeForce Now, aprovechando el gaming cloud como plataforma, extendiendo la funcionalidad de los Chromebook mucho más allá de lo que cuestan. Veremos cada caso en los siguientes apartados.
Para ello, como equipo para investigar en profundidad qué podemos hacer con un Chromebook, contamos con un equipo Acer Spin 713-2W con procesador Intel Core i3-10110U, 4 GB de RAM y almacenamiento de 64 GB SSD con pantalla táctil de 13,5’’, Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.0, con batería de 48 Whr. Es un equipo en la gama media de Chromebooks, con una configuración “todo terreno”. Hay equipos Chromebook con menos almacenamiento, por ejemplo, lo cual pondría en riesgo un uso extensivo como equipo para instalar apps de Android o Linux. El procesador y la memoria son correctos, aunque podemos encontrar equipos Premium con CPUs más solventes y equipos de gamas algo más bajas con procesadores algo más justitos.