El éxito de los Ryzen de AMD se ha consolidado en 2018, pero ya sabemos que la cosa ya viene de lejos... Que AMD cuente con un sistema de fabricación sólido y al que pueden echar mano ha logrado que sus procesadores no sólo se igualen a los de Intel, sino que en algunos aspectos los superen, al menos en cuanto a proceso de fabricación y núcleos se refiere. A principios de año nos llegaban los las APUs basadas en Ryzen, las 2XXXG, que incluían una IGP basada en Vega, y que dieron muy buenos resultados. Gracias a esto, AMD logró consolidar su producto, ofreciendo un amplio abanico de posibilidades.

La serie Ryzen (en este caso sin IGP) aumentó con la serie 2XXX, nombre en clave "Pinnacle Ridge", que en realidad fue una puesta a punto de los Ryzen de primera generación, y que se saldó con unos procesadores mucho más maduros, con sus defectos corregidos, y muy competitivos en precio. La sucesión de modelos no se hizo esperar, y a mediados de año ya teníamos unos cuantos más en cartelera, pudiendo competir de tú a tú con las propuestas más potentes de Intel. Tiempo después vendrían los Threadripper 2, gama extrema de AMD, y unos procesadores muy competitivos en precio y número de núcleos.
¿Qué ha hecho Intel en 2018 para compensar esto? Pues hay que reconocer que poca cosa: mientras las APUs de AMD hacían acto de aparición y hasta el momento en que surgió la segunda familia de procesadores Ryzen, Intel no hizo nada al respecto, quizá sacar algún procesador no demasiado importante, y poco más. De hecho, no ha sido fue hasta julio que pudimos probar aquella edición especial del 8086, un procesador edición especial como homenaje al mítico 8086, implementado en multitud de máquinas hará como 40 años. Sólo eso: una edición especial, basada en la CPU 8700K, y poco más.

En realidad hemos tenido que esperar hasta octubre a que Intel diera una respuesta, directa o indirecta, a los movimientos de AMD, pero hay que reconocer que en este sentido lo hizo con poca gracia, porque la serie 9 de procesadores de Intel ha sido, nuevamente, otra vuelta de tuerca de Coffee Lake, siguiendo el proceso de fabricación de 14nm, y al que depuraban algunos pocos aspectos... y poco más. Con todo, los Coffee Lake Refresh no han marcado ni la diferencia ni un antes ni un después, al menos las versiones de escritorio.
Donde quizá ha puesto Intel la puntilla es en la gama extrema, donde ha situado productos que han querido competir con los Threadripper 2 de AMD, y aunque no son tan atractivos como aquéllos en precio/rendimiento, Intel ha parido procesadores tan potentes como el i9 9980XE, marcando también un hito en cuanto a recuento de núcleos. 2019 se plantea, esperamos, algo más movido...