Una de las pruebas que solemos hacer es algo tan sencillo como escribir un artículo, porque el uso diario es importante incluso para un teclado gaming (al menos nos permite comprobar la resistencia de las teclas y otras tareas más mundanas pero igualmente importante). El K7 cumple sobradamente en este aspecto. Y por supuesto en juegos, donde responde a la perfección, o al menos hasta donde permiten los interruptores Cherry MX Red que llevan integrados. La actuación es rápida, por lo que el recorrido es relativamente corto y, en consecuencia, la respuesta es excelente.

Además de esto, notamos que el K7 no hace excesivo ruido, que es el mayor hándicap de los teclados mecánicos, algo que se ha ido mitigando poco a poco confiorme ha ido avanzando la tecnología. Lo mismo pasa con la retroiluminación led RGB: potente y muy presente, con multitud de efectos elegibles mediante el software Aorus Engine, que ya hemos visto en otras ocasiones y que prácticamente no requiere de presentación (sirve para controlar todos los productos Aorus que tengamos conectados). Se podrán escoger efectos diversos y personalizar cada uno de ellos, además de asignar comportamientos a teclas o grupos de teclas, y luego definir perfiles, etcétera:




Ergonómicamente es quizá el punto mejorable del K7, ya que aunque la pulsación es cómoda y las teclas no cansan a la hora de trabajar mucho rato con ellas, lo cierto es que se echa de menos la presencia de un reposamuñecas, ya que hay que elevar las manos para poder pulsar bien. En cualquier caso, la presencia de las ruedas que alzan las patas delanteras siempre es un plus para ganar en comodidad, pero tampoco nos solucionan mucho esto. De todas formas se puede trabajar y jugar cómodamente con el K7 en todo momento, y creemos que es lo que realmente importa en este caso.
