
Como hemos visto, por el momento se han presentado 6 CPUs para escritorio, la mitad de ellas desbloqueadas y la otra mitad sin desbloquear, y cuya principal característica es ese aumento de núcleos que viene, en el caso de los Core i3, a duplicar los que normalmente llevaban, conviertiéndolos en productos muy interesantes. El aspecto de las cajas es más o menos es el que conocíamos, aunque Intel ha optado por conceder algo de color a cada Core i para distinguirse entre sí y otorgarles algo más de personalidad.

Intel comienza así su despliegue, quizá no con tanta intensidad como se vio en su momento con Kaby Lake, pero podemos esperar gran cantidad de placas base y hadware compatible, con lo que nuestras máquinas del futuro se van a poner al día. Vamos a comprobar en los artículos que iremos publicando si el aumento de núcleos y de la frecuencia base de las memorias DDR4 son suficientes para justificar el cambio, o si en materia práctica notamos diferencias entre un Coffee Lake y un Kaby Lake.

Ahora Intel ha hecho hincapié en el número de núcleos presentes en sus procesadores de corte general, algo a lo que AMD le ha forzado, pero estamos en las mismas: si el software que usemos no le saca provecho al rendimiento multi hilo, de poco van a servir. Veremos si en este aspecto, y sobre todo en materia de juegos, Intel ha hecho los deberes y ha tenido más suerte que los primeros Ryzen. En resumen: Coffee Lake es una puesta a punto de Kaby Lake que aumenta los núcleos y algo más la potencia. ¿Será suficiente?
