Una de las opciones más características de personalización es, sin duda, la iluminación. No hay placa actual que se precie sin su correspondiente dosis de leds RGB, y la MSI X399 Gaming Pro Carbon AC va bien surtida de ellos: en los disipadores pasivos y en parte del reverso de la placa tenemos leds que podremos alterar mediante software, aparte de poder sincronizarlo con otros productos de MSI compatibles con Mystic Light. Luz y disipación es algo que esta placa base tiene muy por la mano, y en este caso gracias a la disipación pasiva antes citada, además de los conectores adicionales de ventilación y la compatibilidad total con kits de refrigeración líquida.

Antes hemos mencionado el chip Realtek en el apartado de sonido, pero ya sabemos que MSI proporciona extras que lo complementan: Nahimic 2, Audio Boost 4, amplificadores de audio, condensadores personalizados de alta calidad, circuitos separados... Máxima calidad para que el sonido sea lo más puro posible aunque estemos hablando de soluciones integradas. Lo mismo pasa con la resistencia de la placa, gracias al PCB de alta calidad y también a la presencia de Steel Armor (protecciones metálicas) en, por ejemplo, los slots de RAM, lo que garantiza una elevada durabilidad.

La gama Carbon aúna las opciones para juegos con las de overclock. En este caso contamos con una gran cantidad de opciones en la BIOS UEFI, además de poseer un diseño eléctrico con 13 fases de alimentación, lo que va a permitirnos una sintonización fina. En esto ayuda la calidad de construcción, marca de la casa y señal de que la MSI X399 Gaming Pro Carbon AC va a proporcionarnos el mejor rendimiento posible: como ha pasado en los últimos modelos de MSI, Steel Armor se aplica a los dispositivos M.2 con M.2 Shield, esta vez en todos los que hay, además de que es una placa con la certificación Military Class VI de MSI, que asegura una buena calidad en los materiales empleados.
