Se ha hablado mucho de Optane, prácticamente desde que supimos que los procesadores Intel Kaby Lake les darían soporte como gran novedad. Optane parecía lejano, pero ya vemos que todo llega, y hoy tenemos con nosotros la primera muestra. Dada la vorágine de datos existente, en esta introducción os vamos a explicar no sólo qué es Optane, sino en qué consiste el modelo que hemos recibido, y para qué podemos usarlo.
De entrada, necesitaremos mínimo un procesador Intel de séptima generación, una paca base con chipset Z270 con BIOS preparada para Optane y un puerto M.2 para que funcione. Con estos requisitos mínimos podremos utilizar esta tecnología, pero ¿qué es? Optane es un disco en formato M.2, convencional a nuestros ojos, que en realidad ha sido construido de una manera específica y que, por el momento, se puede usar como caché de sistema o bien como disco de almacenamiento normal.

Los chips de memoria de un disco Optane han sido construidos con la tecnología 3D Xpoint, o lo que es igual, mediante aplilamiento de capas, lo que hace que el disco sea escalable en un futuro. Si conectamos un disco Optane a un conector M.2 que tengamos (como mínimo, éste debe tener una interfaz PCIe Gen 3.0 x2, mejor si es x4), gracias a Intel Rapid Storage (software que instalamos con las placas Intel), podremos emparejar Optane con nuestro disco principal (sea SSD o mecánico) y las tareas se acelerarán. Esto es semejante a los discos de caché que ya vimos en su día, pero esta vez viene de parte de Intel, en un formato M.2, con memorias 3D Xpoint y con mucha proyección de futuro. En esencia, y como vemos, el Optane que recibimos es esto, un M.2 de 32 GB con interfaz PCIe que servirá como caché de sistema, pero sabemos que Optane será toda una familia de productos, como por ejemplo memorias RAM.

La unidad recibida, de 32 GB como decimos, se encargaría pues de acelerar los procesos más pesados, y es un producto transversal, ya que se puede destinar tanto al mercado generalista como al entusiasta o al empresarial, obteniendo unos buenos resultados, y lo que es importante: incrementando el rendimiento del sistema. Parece que en este sentido Intel tire un poco hacia atrás, ya que los discos de caché fueron las primeras alternativas que los fabricantes sacaron en su día para ofrecer un producto intermedio entre el disco mecánico de toda la vida y el prohibitivo, en aquellos entonces, precio de los SSDs. Pero hay que tener en cuenta que Optane viene en forma M.2 y que, como hemos adelantado, tiene un futuro muy prometedor. Lo que tenemos hoy entre manos no es sino una primera muestra de lo que nos cabe esperar.

Hay que tener en cuenta que Intel recomienda el uso de un Optane tanto si tenemos un disco mecánico como principal como si tenemos un híbrido, e incluso si tenemos ya un SSD, ya que en este caso Optane eliminaría el límite de ancho de banda establecido por la interfaz SATA 6 Gbps y lo incrementaría (recordemos que posee interfaz PCIe).
Recordemos también que la serie 6 de procesadores (Skylake) y la serie 100 de chipsets no soportan Optane, y que Optane no se puede usar con configuraciones RAID ni tampoco como acelerador de un disco que no sea de sistema. Siempre es bueno tener esto en cuenta.

Página oficial del producto: Intel Optane Memory Series 32 GB.