Llega a nuestro laboratorio de pruebas una nueva placa base de MSI basada en Intel Skylake. Seguramente a estas alturas poco pueda sorprendernos la enésima placa con chipset Z170, pero MSI siempre logra mostrarnos ese giro, ese detalle que otros no tienen y que suelen pasar por alto. Vamos a ver qué esconde la Z170A Tomahawk, cuyo nombre sin duda promete muchas horas de uso garantizado y, sobretodo y como suele ser habitual, lo necesario para que juego y overclock vayan de la mano.

La MSI Z170A Tomahawk
Lo primero que llama la atención es, como siempre, el diseño, algo de lo que MSI suele hacer gala, y la Tomahawk no es una excepción. En este caso contamos con unas líneas rectas y sencillas, pero no por eso menos llamativas. Se ha optado por PCB de color negro y acentos en rojo y blanco, para que destaque lo mayor posible. En dos lados del socket tenemos los clásicos disipadores pasivos que sacan los calores a las fases de alimentación, aparte del que hay sobre el chipset Z170, más grande y con el logo de MSI encima. No encontramos en la Tomahawk una placa especialmente recargada en cuanto a cosas en su superficie, la verdad sea dicha.
4 slots de RAM para hasta 64 GB de DDR4 a 3.600 MHz, soporte para perfiles XMP y arquitectura de doble canal. Y respecto a los buses de expansión, tenemos un poco de todo: 2 puertos PCI Express x16 (se ponen a x4 cuando hay 2 tarjetas gráficas), 3 PCI Express x1, 2 puertos PCI convencionales, y un M.2 (key E). Desde la hoja de especificaciones se comenta que soporta únicamente tarjetas en AMD en Crossfire X, y dado que ambas bajarían a X4 en velocidad hay que tener en cuenta si merece la pena una solución dual en esta placa.

Contenido
Por supuesto, contamos con gráficos integrados (y salidas HDMI y DVI-D) siempre que nuestro procesador con socket LGA 1151 lo soporte, claro está. Para el almacenamiento contamos con 6 puertos SATA 6 Gbps, el M.2 antes citado, y USB: 6 USB 3.1 mediante el chipset Z170 (4 detrás y 2 delante), 4 puertos USB 2.0 (2 internos y 2 traseros) y luego los USB 3.1 extras que añade el chip ASM1142, de generación 2, y que luego veremos con detalle. El audio corre a cargo del chip Realtek ALC892, un conocido habitual, mientras que la red también se maneja con un Realtek, en este caso un RTL8111H.
No podemos olvidar que un producto como éste debe entrar por la vista, y qué mejor manera que con su embalaje y el bundle adjunto. Frontalmente, la caja no tiene ningún tipo de dibujo, únicamente una serigrafía tipo militar que indicaría unos motivos similares en la propia placa... Pero ya habéis visto que no es así. Detrás, un resumen de lo que nos encontraremos. Y dentro, el clásico bundle, a tener en cuenta: chapa de conexiones trasera, cables SATA, CD con drivers y manuales, guía de instalación rápida, y pegatinas para la correcta indicación de los cables internos. Lo que sea para que todo esté lo más claro posible.




Diferentes detalles, panel trasero incluido
Por supuesto, no podíamos acabar con la descripción general de la placa sin hacer referencia a las conexiones del panel trasero, que siempre suelen indicar muchas cosas. De izquierda a derecha y de arriba a abajo encontramos lo siguiente: puerto híbrido PS/2, 2 USB 2.0, salida DVI, salida HDMI, 4 puertos USB 3.1 (tipo A), botón de reset de BIOS (ligeramente escondido para evitar pulsaciones involuntarias), puerto ethernet, 5 jacks de audio, y una salida S/PDIF digital.

La placa especialmente prepara para SLI
Página oficial del producto: Placa base MSI Z170A Tomahawk.