Hacía cerca de un año que se oían rumores sobre discos SSD acuñados por AMD, y al final acabó por ocurrir: se anunciaron los SSDs Radeon R7, confirmando que AMD tenía intención de crear productos Radeon para el mercado de consumidores que la consolidaran como marca para los jugadores más entregados. Hoy, al fin, tenemos entre manos el modelo de 240 GB para analizarlo y ver dónde se sitúa en cuanto a rendimiento, al menos respecto a las soluciones existentes en la actualidad.

El Radeon R7 SSD
Podemos decir que entrar en los SSDs es un paso esperable, aunque no tan lógico como nos cabría esperar: hasta ahora el fabricante tenía procesadores, tarjetas gráficas, memoria DDR3 optimizadas para sus plataformas... Entrar en los SSD permite que la marca Radeon se asocie con la gama alta, y al mismo tiempo lo sitúa en un enfoque parecido al de Intel, con una gran diversificación de su producto.
Procedamos, pues, a abrir la caja y ver qué encontramos dentro además del disco sólido, si es que hay algo en este caso.

Contenido del Radeon R7 SSD 240GB
En la caja del SSD encontramos un adaptador de formato a 3,5", tornillos, hoja de garantía, CD con Acronis True Image HD para clonar y/o gestionar backups y un manual. En realidad sólo echamos de menos el adaptador de tamaño a 9 milímetros para portátiles o equipos de pequeño formato que lo necesiten para sustituir un disco mecánico por uno sólido, aunque es muy poco probable que el poseedor de dicho equipo elija un SSD AMD enfocado al mercado gaming.
Momento de verlo con más detalle. Allá vamos.