Fabricante: GIGABYTE
Modelo: BRIX
Procesador: ntel® Core™ i3-4010U 1.7GHz
Memoria: hasta 16 GB @ 1.333/1.600 MHz
Almacenamiento: 128 GB mSATA
Primero hablamos del BRIX Projector externamente. Luego, lo probamos in-situ. Ahora, toca hablar íntegramente sobre su proyector.
Como ya adelantábamos en los artículos anteriores, el proyector puede recibir la imagen del propio Brix o de una fuente externa, ya que disponemos de una entrada mini HDMI, y al mismo tiempo de una salida (tanto mino DisplayPort como HDMI completa). De esta forma, tenemos la posibilidad de que el proyector muestre una imagen pero tener el BRIX conectado a otra pantalla, separando las tareas y sin que eso implique una caída de rendimiento ni nada parecido, algo lógico teniendo en cuenta que son funciones separadas.

Probando el Brix Projector
Usar el proyector es tan sencillo como, mientras tengamos el BRIX encendido, apretar el botón trasero para encenderlo. Podemos apagarlo cuando queramos; recordemos que se trata de un proyector, y no está unido a la máquina. Podemos proyectar la imagen sobre cualquier superficie, teniendo en cuenta la distancia, la textura de dicha superficie, su color, y que la resolución máxima de la proyección es de 864 x 480 píxeles, que en principio será más que suficiente para las funciones básicas. De esta forma, tanto en casa como en la oficina tendremos la posibilidad de emplear el dispositivo como un ordenador normal, y al mismo tiempo echar mano a la lente para presentaciones, visionados conjuntos y cualquier otra tarea.
Encendemos pues el proyector y la imagen sale tras un breve logo de GIGABYTE. Si no decimos lo contrario, el aparato proyectará lo que estemos viendo en el BRIX en ese momento. En el anterior artículo ya lo comentamos, pero vale la pena insistir: en propiedades de pantalla, en el apartado de resolución, es posible tratar lo que se ve en el proyector o lo que se ve en la pantalla escogida de manera independiente. Mediante este menú, podremos decidir si duplicar las pantallas, extenderlas, o mostrar uno u otro escritorio, y escoger en cada caso la pantalla donde se proyectará.






Fotos de una proyección
En el caso de que escojamos la duplicación de pantallas, lo que estemos viendo en un monitor quedará a la resolución del proyector (854 x 480), como es lógico. Lo mismo para escritorio extendido. Para otras resoluciones, lo suyo es que el proyector o esté apagado o bien muestre una fuente de vídeo distinta a la del BRIX. En cualquier caso, si la fuente es el propio BRIX será posible disfrutar de la resolución completa de la salida digital elegida.
Respecto a la calidad de imagen, el proyector está bastante bien. Hay que considerar que se trata de una lente pequeña y no goza de excesivas opciones, pero aún y así llama la atención el brillo, el contraste y la calidad de los colores. En cualquier momento podemos ajustar el enfoque del objetivo por mediación de la rueda que encontramos en un lateral, y que nos permitirá ajustarnos a la distancia que queramos. A esta resolución, unos 2 metros parece una distancia más que prudente, aunque como siempre todo es cuestión de mirar de qué disponemos.
En nuestro caso, proyectamos frente a una tabla de madera blanca, sobre una pared, y no hubo problemas. La imagen fue más que respetable, y aunque el enfoque tiene sus límites, el resultado final es bueno. No existen opciones adicionales en este aspecto: el proyector muestra lo que le metamos, de forma que sus propiedades de vídeo irán en función de las del sistema en cuestión. En cualquier caso, el resultado es satisfactorio, si bien siempre irá en función de nuestras exigencias, claro.