La ISK 600 podría pasar perfectamente por un barebone. De hecho, sigue el diseño clásico de estos aparatos, plano, horizontal y rectangular, lo que la hace ideal para montar equipos pequeños. Sus dimensiones dejan claro esto: 195 x 260 x 369 milímetros. Uno de los principales atractivos es que está construida en aluminio prácticamente en su totalidad. No es algo que veamos habitualmente, y más en cajas tan pequeñas:

La pequeña caja
Como siempre, vamos a ir por partes analizando qué hay en cada zona, y así ir destripando los misterios de la ISK 600. Echando un primer vistazo al frontal, nos encontramos con una ranura para una unidad óptica slim interna, que suele estar presente en este tipo de soluciones (aunque es verdad que a veces vemos huecos para unidades de 5,25 pulgadas completas). Un poco más abajo, un led de actividad bastante ancho nos indicará que la caja está totalmente operativa.

Imagen promocional del frontal
Abajo, botones y conectividad directa: dos puertos USB (uno 3.0 y otro 2.0), entrada y salida de audio, botón de encendido y de reset. Estos botones forman parte de la estructura, de manera que no sobresalen, sino que se hunden la misma, evitando las pulsaciones involuntarias.



El frontal
Tanto el frontal como el resto del cuerpo de la ISK 600 es de aluminio fino, con unos acabados impecables. Recuerda mucho a las cajas Lian Li, aunque como decimos en este caso las tapas son un poco más finas. Se observa el clásico acabado en forma de líneas rectas de este material, aportando un toque estético extra muy interesante.
Las tapas, de hecho, son en realidad una gran tapa de tres lados que cubre tanto la parte superior como los dos lados. Se retira con tres tornillos traseros, así que más fácil imposible. Este tipo de cajas suelen tener una tapa única de esta forma, para que sea más fácil sacarla. Excepto en los laterales, donde hay salidas de aire rectangulares, en realidad la ISK 600 no tiene nada más destacable por estas zonas.

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