No hablamos de una caja muy grande: la NOX Raven mide 435 x 196 x 420 milímetros, que la sitúa dentro de un tamaño medio. Una torre bastante discreta en ese sentido, y con un peso que no alcanza los 3 kilos. El material empleado es acero laminado, metal perforado (básicamente en el frontal) y plástico ABS. Es decir, lo habitual en este tipo de cajas:

La Raven
Sin duda, la Raven destaca por su frontal. Por el resto puede ser visto como una caja convencional, pero desde luego no por la parte de delante. El diseño de la parte baja describe formas en pico que parecen inspiradas en ciertas formas animales (quizá el cuervo, por aquello del nombre), con el logo de NOX en medio de una cuña rodeada de metal perforado, para favorecer el paso del aire, como es lógico.
Los dos espacios para las bahías externas de 5,25 pulgadas también están protegidos por tapas perforadas. Además, disponemos de un hueco para un dispositivo externo de 3,5 pulgadas, que puede ser un lector de tarjetas o similar. Lo que nos venga en gana.




El frontal, incluso sin él
Las conexiones esenciales se encuentran en la parte superior del frontal, fácilmente accesibles. El botón de encendido está en la parte más alta, rodeado de un led de actividad del sistema. Le sigue, debajo, un led de actividad de disco, dos puertos USB 2.0, y una entrada y una salida de audio. También contamos con un botón de reset, y luego de otro puerto USB 2.0, uno 3.0, y un práctico lector de tarjetas SD.
Como la gran mayoría de cajas, el frontal entero de la Raven se puede retirar para facilitar la instalación de componentes, o bien para poder limpiar mejor. Vemos que en algunas zonas se incluyen filtros de espuma para el polvo y la insonorización, lo que es un detalle. Comentar que en la parte superior de la caja no hay nada de interés que destacar.

Conectividad