Bien, esperábamos con ansias los modelos personalizados de Asus: los modelos DirectCU II tienen buena fama y los modelos de referencia de las R9 290X necesitaban de la mano de los ensambladores. Veamos cómo ha quedado esta primera R9 290X personalizada que probamos.


Grande, es una VGA grande y no sólo por el PCB, sino también por el sistema de disipación. Sin embargo, esto en sí no es malo y si tenemos espacio en la caja no habrá ningún problema. La tarjeta resulta bastante larga pero también es más alta de lo normal: se puede observar que el sistema de disipación e incluso el PCB sobresalen en altura respecto a la chapa trasera PCIe. Las medidas son de 13,2 cm de alto debido a uno de los heatpipes (una tarjeta normal mide 9,8 cm). La longitud tampoco es discreta pero no exagerada, con 28,2 cm. Su peso es de 1.145 gr, pesada pero no de forma insufrible.
No podemos olvidar la presencia de un imponente backplate en la parte trasera de la placa base. Eso ayudará a que la tarjeta se refrigere mejor y, sobre todo, sea más robusta para que el PCB no se pueda doblar, algo importante visto el peso de la misma debido al sistema de refrigeración.
A nivel de regulación Asus nos recuerda que ha mejorado la misma, así cuenta con una zona de regulación o VRM bautizada como DIGI+ que se basa en 8 fases de alimentación.
La refrigeración va a cargo de un sistema de doble slot con una gran parrilla de disipación de aluminio que cubre toda la gráfica. El núcleo está en contacto con tres heatpipes de gran tamaño y encima de la parrilla encontramos dos grandes ventiladores de 10 cm de diámetro; uno de ellos es normal, pero el primero usa la tecnología CoolTech que intenta mejorar el flujo de aire que recibirá lo que hay debajo, aquí tenemos un vídeo promocional de dicha tecnología:


Detalles del sistema de disipación
Repasando las conexiones nos encontramos con el lógico conector PCI Express x16 Gen 3.0. Doble conexión de alimentación, uno de 8 pines y otro de 6 pines; ambas conexiones están giradas 180º para facilitar su manipulación. Lógicamente no encontramos conexiones CrossFire ya que las nuevas R9 290 y 290X no lo necesitan porque se interconectan a través del propio bus PCI Express.
A nivel de conexiones de vídeo nos encontramos con lo más habitual, la salida HDMI, la salida DisplayPort y doble conexión Dual-Link DVI-D, además de una pequeña ranura de salida de aire caliente, aunque la mayoría del aire caliente se quedará dentro de la caja de nuestro ordenador, como la gran mayoría de modelos personalizados.



La tarjeta cuenta con doble BIOS, y además estas BIOS llevan perfiles de ventilación distintos, luego veremos qué significa esto a nivel de temperaturas y ruido:

Asus ha creado una tarjeta gráfica relativamente discreta a nivel de coloración o eso parece a primera vista ya que es totalmente negra. A la que nos miramos bien el producto nos damos cuenta que con la tarjeta vienen unas pegatinas doradas o rojas que podemos añadir y personalizar nuestra tarjeta a nuestro antojo, aquí tenemos un ejemplo promocional del efecto, si las ponemos o no ya es una decisión nuestra:

Junto a la tarjeta encontramos un adaptador de alimentación de doble conexión PCIe de 6 pines a una de 8 pines, un pequeño manual con el CD que incluye los controladores y las pegatinas rojas y doradas por si queremos decorar el modelo recibido según nuestro gusto. Para una tarjeta de gama extrema se nos antojan pocos extras, pero parece la tónica de estos tiempos.




Os dejamos con las especificaciones completas del modelo recibido:
- Núcleo Hawaii XT de 28 nm a 1.050 MHz
- Fillrate de 67,2 GPixels/s y 184,8 GTexels/s
- 4 GB de GDDR5 en bus de 512 bits
- Memoria a 5.400 MHz con un Bandwidth de 345,6 GB/s
- 2.816 Stream Processors
- 64 unidades ROP
- El núcleo aplica 176 texturas por ciclo de reloj
- Soporta por hardware DirectX 11.2, OpenGL 4.3 y Mantle
- TDP: ~ 300 W