Unos sencillos tornillos en la base permiten abrir la única tapa del Brix, que mostrará el interior de este singular dispositivo. Con las dimensiones anteriormente citadas, no podemos esperar unas grandes dosis de expansión, y si realmente os asaltan dudas sobre esto, con echar un vistazo al interior del Brix lo averiguaréis:

Interior del Brix
Lo que podemos destacar a simple vista son las dos ranuras para módulos RAM SO-DIMM, de los cuales podemos instalar hasta 16 GB con frecuencias de 1.333 o 1.600 MHz. Es un buen set de RAM, y más para un equipo de estas características, así que vamos a ir bien servidos en este aspecto.
También tenemos que señalar la ranura mini PCI-Express de las de medio tamaño, ocupado en este caso por una tarjeta Wi-Fi, que dota de conectividad inalámbrica al sistema. Justo encima, encajada de la misma forma que el mini PCIe encontramos la ranura mSATA, que en realidad es el único almacenamiento con el que contamos en el Brix.






Material adjunto
Luego tendréis la lista completa del hardware adjunto, pero lo que nos interesa saber llegados a este punto es que el usuario únicamente puede cambiar la RAM y el almacenamiento. El resto de componentes los elegimos en la compra (CPU, GPU, diseño, tipo de alimentación...). Eso incluye la refrigeración integrada, la fuente de alimentación, y otros elementos que se encuentran en la parte superior y que el usuario final no puede manipular. Esto nos deja un margen de maniobra más limitado, pero por el tipo de equipo que es no podemos esperar otra cosa.
Naturalmente, tampoco contamos con un sistema operativo, pero podemos instalar el que queramos, en esto no hay limitaciones. El procesador va a poder prácticamente con lo que le echemos, excepto que le pidamos un rendimiento exagerado, algo que obviamente el Brix no podrá darnos. Eso sí, recordemos que hay dos modelos más, uno con Core i5 y otro con Core i7, así que una potencia superior es posible.