Un par de tornillos traseros nos separan del interior, y lo que vemos aquí tampoco es algo que nos sorprenda, más allá de una pequeña estructura metálica, donde irá la placa base mini-ITX compatible. El espacio está ajustado, pero cabe todo lo necesario. Eso sí, olvidémonos de unidad óptica: ésta es una caja para máquinas que ya han suprimido totalmente este método de almacenamiento, y son bastantes a día de hoy...

Hora de abrir la caja
En el lado opuesto al del montaje de la placa base tenemos una pequeña barra que, al desmontarla, permitirá la instalación de dos unidades de almacenamiento de 2,5". Hay espacio algo justo para pasar los cables de datos y alimentación, pero se puede hacer sin problemas.
Otro detalle es que la placa base en cuestión no debe contar con ranuras de expansión, y en el caso de tenerlas, no será posible usarlas, puesto que la altura de la caja es realmente limitada, y no está habilitada para ello. Muchos sistemas con placas mini-ITX no requieren de expansión alguna, así que habrá una buena porción de usuarios que no echarán de menos esto.






Algunos detalles más desde dentro
El otro detalle de interés es la fuente de alimentación, que se integra en la ISK-110 como una placa, de manera que la circuitería queda al aire. Esto favorece su ventilación interna, al tiempo que ahorra espacio. La pequeña placa alimentadora se encuentra a un lado dentro de la caja. Se ha aprovechado hasta el último milímetro en la ISK-110 VESA...