Por supuesto, y tal y como se puede suponer, existen infinidad de aplicaciones para realizar las funciones que hemos descrito aquí, pero las expuestas son las más conocidas, o al menos las que nos han funcionado mejor. Por supuesto, aceptamos sugerencias, aunque a efectos prácticos más o menos todas funcionan por un igual.
No hace falta decir, además, que todas ellas se pueden encontrar en Google Play, Apple Store y Windows Marketplace (o almenos, en la gran mayoría de estos markets).
Es importante comprender que un dispositivo móvil funciona como una extensión de nuestra vida digital y que, por su construcción, siempre actuarán para facilitarnos las cosas, pero son poco indicados para las producciones masivas. Es decir, que podemos usarlos para consumir contenidos, no tanto para trabajar y elaborarlos. Por eso, no es descabellado su uso como mando a distancia.

Hay que indicar que todos estos usos se deben hacer en una red local con acceso Wi-Fi como poco, pues aplicaciones como Remote+ Pro requieren de una conexión constante, al recibir el audio en forma de gráfico de barras de nuestro ordenador. Puede parecer que ésta u otras aplicaciones drenarían con saña la batería de nuestro dispositivo, pero no es así: después de unas cuantas comprobaciones es cierto que el consumo aumenta, pero no de forma alarmante.
Igualmente, comentar que la mayoría de los usos se deben realizar en una red local, ya que es nuestro router el que identificará el ordenador de destino como miembro de dicha red. Igualmente, hay aplicaciones que permiten el uso remoto a través de Internet, como hemos podido comprobar.
Cada vez es más frecuente que contemos con nuestro móvil para todo, así que lo que hemos explicado hoy no os extrañará. De hecho, tampoco es raro ver tablets sencillas usándose única y exclusivamente como mando a distancia o como control remoto de un HTPC. Soundgraph, por ejemplo, vende unas pantallas secundarias que son tablets a las que han empotrado su programa Imedian, y resultan gestores de contenidos bastante buenos. Eso mismo podemos hacer con un teléfono que no usemos, e incluso con el que utilicemos a diario.
La elección, y nunca mejor dicho, está en nuestras manos.