Analicemos ahora qué tal suenan estos auriculares, y cómo se comportan. Primero de todo deberemos conectarlos a nuestro ordenador siguiendo el esquema de colores de los jacks de audio (cada jack en un conector de nuestra tarjeta de sonido), incluido el cable USB para alimentación. Obviamente, nuestra tarjeta debe soportar (y tener habilitada) la función 5.1 como salida de audio. Nosotros los hemos probado con una tarjeta integrada Realtek (chip ALC889A de 8 canales de sonido).


El micrófono incorporado
Después sólo queda regular el sonido como nos parezca mejor: el volumen general con la circunferencia grande en el mando (hacemos MUTE si pulsamos en medio y el LED azul de actividad parpadea), o bien cada canal de sonido envolvente (Roccat recomienda dejarlo todo a medio volumen). En un lateral tenemos un botón para hacer MUTE en el micrófono (se enciende o se apaga el LED que hay en el extremo del mismo). La principal ventaja del sistema KAVE es que no necesitamos instalar ningún driver: el sistema detecta automáticamente los auriculares, y todos los comandos van por hardware.




Diadema, auricular y detalle del botón MUTE del micrófono
Además, el mando cuenta con dos modos de ecualización predeterminados: GAME para juegos (deja la ecualización más o menos compensada) y MOVIE (potencia algo más los graves). Depende de nosotros cuál queramos usar en una u otra circunstancia (esto ya es muy personal).
Probando los Kave con diferentes tipos de música, es más efectivo en estilos donde los medios no estén excesivamente marcados, ya que potencia más los agudos y los graves. Por otro lado, el rendimiento en sonido multicanal es excelente: sigue sin sustituir un conjunto de altavoces dedicado, pero la experiencia es agradable, y el efecto envolvente está logrado. Por ejemplo, en el propio CD de Roccat hay una Demo de sonido 5.1 con multitud de efectos. Deja un poco confuso, ya que veces no sabemos de dónde viene el audio, razón por lo cual probamos dos demos más (una genérica de Dolby Digital y otra del test multicanal de Halo). A veces cuesta diferenciar el canal frontal del trasero, pero es algo connatural en este tipo de auriculares.




Girando el auricular, micrófono extraído, y la almohadilla retirada
El micrófono se comporta dentro de lo esperado: sonido alto y claro. Además, que sea totalmente flexible permite colocarlo en el ángulo que nos resulte más cómodo, e incluso quitarlo si nos parece mejor.
A nivel ergonómico, los Kave son tremendamente cómodos. Así es que cuando nos los ponemos, las almohadillas aíslan completamente el ruido exterior, algo que se agradece sobremanera. Como los pabellones auriculares son maleables, se adaptan perfectamente a nuestras orejas, y la diadema permite un ajuste realmente cómodo. Incluso si estamos mucho rato con ellos puestos no nos resentimos en ningún momento, lo cual es un punto a su favor.


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