
Un disco duro, almacenamiento por excelencia
Cuando apareció el CD, nos sonó a ciencia ficción. Ya lo habíamos visto en música, pero ahora daba un salto al mundo del PC, y eso era todo un hito, porque aparte del disquete, y de alguna que otra variación (como las unidades ZIP, que alcanzaban los 100 MB pero que gozaron de poco éxito), no teníamos muchos métodos de almacenamiento. Al principio, el CD-ROM sólo permitía la lectura, y suponía un aumento notable tanto en la velocidad como en la capacidad, ya que alcanzaba los 650 y 700 MB perfectamente. Luego, aparecieron las grabadoras, y se transformó en un nuevo método para grabar nuestros datos, confiando plenamente en la durabilidad y la resistencia al tiempo de los discos compactos, que eran superiores al disquete (lo cual tampoco era difícil). Después llegaría el DVD sus correspondientes grabadoras, que daban otro salto: 4,7 GB de capacidad, y con la existencia de las capas, la posibilidad de alcanzar los 8,5 GB. El Blu-ray es el último disco óptico que ha aparecido, y no ha supuesto un antes y un después en cuanto a capacidad, porque en el momento en que hizo acto de presencia, los 25 y 50 GB ya se habían superado ampliamente por otros dispositivos, y a precios más económicos para el usuario doméstico.
Naturalmente, existen otros métodos: discos magneto-ópticos (que combinan ambas tecnologías), unidades USB (tremendamente usadas, son los sustitutos de los antiguos disquetes, por su portabilidad), tarjetas de memoria (muy usadas en dispositivos como smartphones, cámaras de fotos, etcétera). Además, algunas empresas usan cintas magnéticas, que se emplean para realizar copias de seguridad periódicas.
Todo lo que hemos hablado hasta ahora, todo, es almacenamiento físico, es decir, información que se guarda en lugares a los que se puede acceder siempre que se quiera, y de cuyo medio tenemos un lector para poder acceder a dicha información. Y es que, además de éste, actualmente, contamos con otro tipo: el almacenamiento on-line, es decir, información que se guarda remotamente y a la que se accede a través de Internet. Y eso nos lleva, sin duda, al siguiente apartado, pues esta forma de almacenamiento no deja de haber sido, de alguna forma, una respuesta al creciente uso de la Red como un todo: método de información, de transferencia de datos y de almacenamiento.