Como decíamos, los tornillos traseros nos permitirán quitar el armazón del NAS para operar en su interior. Cuando lo hacemos, quedan al descubierto sus "vergüenzas". Podemos destacar toda una circuitería de diversos chips, entre los que destaca el procesador central de 16 bit que va a 800 MHz, armado con 128 MB de memoria DDR. El dispositivo puede albergar hasta 8 TB de capacidad (a razón de 2 TB por disco). Cada uno de ellos irá insertado en una bandeja de plástico que se coloca sobre unos raíles. Si apretamos la bandeja hasta el fondo, los conectores SATA del disco instalado se acoplarán a los del NAS, por lo que ya tendremos el disco insertado.






La instalación de los discos duros no reviste ningún tipo de dificultad, ya que simplemente serán necesarios unos tornillos en los laterales para fijarlo a su correspondiente bandeja, con la consecuente inserción en el interior del NAS. No queda mucho más que decir del NAS, al menos de su aspecto externo. Mencionar sus dimensiones (230 x 168 x 184 mm.), su peso (2,23 kilos) y que podría ser instalado prácticamente en cualquier parte sin que eso supusiera un agravante estético o de espacio.






Como ya pasara con el DS409, el DS410j soporta nativamente los sistemas de array de datos (RAID), tal y como veremos después. Otra de las cosas más destacadas es el sistema de ahorro de energía del dispositivo, así como su bajo consumo. Junto con el producto viene un CD al que se hace imprescindible recurrir para poder usar el dispositivo. Dicho CD instalará el sistema operativo dinámico basado en Linux que da vida a este NAS. Primero vamos a ver las características específicas del aparato, y luego procedemos a analizar su software a medida que lo vamos probando.





