El anuncio de la entrada de NVIDIA en el terreno de los chipsets fue un auténtico bombazo. Todos conocemos la calidad de sus productos y la agresividad de su estrategia comercial y tecnológica. Resulta que esto es exactamente lo que faltaba en el mercado de chipsets, caracterizados por poca competencia y un espacio de tiempo entre lanzamiento de productos bastante grande según lo que estamos acostumbrados en el mundo del hardware.
Microsoft eligió a NVIDIA para diseñar el esqueleto, compuesto por un procesador de video y otro de audio, de su nueva consola la X-Box.

Esto fue quizás uno de los momentos más importantes para NVIDIA, fue el momento del gran salto. A parte del dinero que recibió NVIDIA directamente de Microsoft, lo verdaderamente importante fue que la de NVIDIA en bolsa tras ganar el contrato de la X-Box subió de manera espectacular. ¿Y por qué es esto verdaderamente importante? Por una sencilla razón: si una compañía tiene falta de capital una forma muy sencilla de obtenerlo es vender parte de sus acciones. Esto es un procedimiento habitual y NVIDIA se encontró con una subida enorme del valor de sus acciones que iba a posibilitarle la expansión a nuevos mercados. Los días de ser solamente un fabricante de chips para tarjetas de video se habían acabado.
La pregunta de qué nuevos mercados explorar, tenía una respuesta sencilla: los chipsets, debido a que eso es básicamente lo que ha diseñado NVIDIA para la X-Box. La adaptación no iba a ser demasiado complicada (la X-Box es "casi" un PC) y con ello NVIDIA entraba en el mercado de chipsets de una manera muy rápida.