Como ya hemos dicho en la introducción, las Kingston HyperX nos llegan desnudas, tal cual fueron creadas. Sopesamos los 3 módulos y observamos algunos detalles. El más evidente de todos ellos es la presencia de una disipación más grande que en otros modelos. Normalmente Kingston suele colocar disipadores pasivos más sencillos, pero ya estamos hablando de modelos de 2.000MHz, latencias ajustadas y gran cantidad de memoria por módulo, por lo que se hace casi indispensable una disipación mejorada y eficiente (independientemente del overclock que queramos hacerle).

Un módulo de cerca
Dicha disipación consta de un cuerpo de aluminio que duplica en altura la del propio PCB del módulo, escondido dentro de esta pinza de aluminio. El color elegido es el azul eléctrico, presente en otros productos HyperX de la marca. La parte superior del disipador de aluminio presenta estrías, que permiten una mejor circulación del calor generado por los chips de la memoria.
Aquí hay que mencionar el tamaño de los módulos ya que son muy altos y podrían dar problemas a aquellos usuarios que tengan un disipador de CPU de gran tamaño, que se sobreponga encima de la zona de las memorias y no sea muy alto. Unos módulos normales miden 3 cm de alto, los Corsair con disipación DHX, que ya son muy altos, analizados hace escasos días miden unos 5,3 cm y estos Kingston se alzan hasta los 6,1 cm.
En el centro de dicho disipador encontramos una superficie lisa que contiene el logo de la marca y de la gama, así como una etiqueta con el nombre concreto del modelo y del voltaje máximo necesario (1,65v). No se hace mención, eso sí, ni de la velocidad total del módulo ni a las latencias recomendadas, cosa que sí ocurre en otros modelos y que suele servir para orientarnos sobre las especificaciones por defecto.



Más ángulos de uno de los módulos
Las especificaciones, pues, no vienen impresas en el propio módulo, de manera que hemos tenido que buscarlas. Lo hallado deja a este kit en concreto funcionando a 2.000MHz siempre y cuando el voltaje esté a 1,65v y tenga unas latencias de 8-8-8-24. Por supuesto, estas características variarán según el equipo, y más si tenemos en cuenta que, como dijimos antes, de momento no hay ninguna placa doméstica que soporte 2.000MHz de forma nativa. El hito está, pues, en intentar alcanzar la velocidad a la que deberían ir estas memorias, esos 2GHz, ya que podemos deducir que por encima de esta cifra será muy difícil obtener velocidades estables, y más si los voltajes no se pueden tocar por encima de los 1,65V según las recomendaciones de Intel.




Es hora de someter a prueba este kit DDR3 de Kingston y comprobar su rendimiento final.