Gráficos. Uno de los aspectos destacado del juego son precisamente sus gráficos. En las primeras presentaciones oficiales del juego veíamos cinemáticas que si bien no enseñaban mucho de la propia mecánica “in-game”, dejaban muy claro que Assassin’s Creed iba a ser un juego que destacaría precisamente por sus elementos visuales. Aunque principalmente salió para PS3, no ha habido diferencias notables entre las plataformas, incluida la de PC (acostumbrada a recibir los "ports" más descafeinados y, a menudo, poco configurables).
Centrándonos en lo que nos interesa, la versión de PC, la calidad gráfica es soberbia en todos los sentidos. No en vano, la tarjeta gráfica mínima requerida para la versión PC era o una GeForce 8500 o una ATi X1650, y las recomendadas una GeForce 8800 GT o una ATi Radeon HD 3870. Estas gráficas hoy en día ya no son lo más potente, es obvio, pero hace poco más de un año sí que lo eran, con lo que nos hacemos una idea. Igualmente, la versión en PC salió más tarde, con lo que la exigencia gráfica siempre va en caída libre cuando hablamos de gráficos 3D, tiempo y compatibles.

La magia del juego reside en las panorámicas de las ciudades
Desde el configurador gráfico del juego podemos tocar diversas opciones gráficas, desde la resolución hasta la calidad de las sombras, pasando por Anti Aliasing o post-procesado de alto nivel. Normalmente tenemos 3 posiciones para cada opción, siendo éstas alta, media y baja según convenga. En principio es el usuario el que introduce las opciones gráficas, si bien el juego selecciona la mejor configuración al arrancar el juego por primera vez. Los cambios entre calidades medias y altas no son muy notables, al igual que entre DirectX 10 y 9, ya que el juego nos permite arrancar entre estas dos API. Como ya es habitual, con DirectX 10 se nota una caída del rendimiento gráfico que tampoco es exagerada, pero que no compensa con el resultado que obtenemos (que, a decir verdad, no es muy destacado).
Gráficamente el juego es una maravilla. El modelado de los personajes está muy trabajado, y podemos ver diferentes tipos de personas en todas las ciudades que visitamos. Puesto que es un juego de sigilo y ocultación la mayor parte del tiempo, nos confundimos con las gentes de los pueblos, y aunque es obvio que hay modelos de personajes que se repiten, para la cantidad que se nos muestra estos son muy variados. De igual forma, sus movimientos son bastante amplios, sobre todo si observamos los diferentes tipos: mercaderes, gente que pasea, los guardias, las mendigas, etcétera. Hablar de los paisajes son palabras mayores. Podemos ver casi la totalidad de la ciudad si nos subimos a las torres que nos iremos encontrando, al igual que si caminamos por los tejados de las casas. Caminar por las calles puede convertirse en una verdadera visita turística por la cantidad de detalles que podemos contemplar, desde rincones hasta casas por las que podemos entrar. Igualmente, los efectos de físicas, transparencias y líquidos están muy logrados, y se ven pocos bugs para los que cabría esperar (algunos personajes pueden tener transparencias, e incluso los guardias pueden quedarse bloqueados en un lugar y no salir de allí, aunque dispongan de espacio).

Altaïr en plena acción
Sonido. Cuando salen éxitos del estilo Assassin’s Creed, el sonido es algo secundario, ya que se concede más importancia al motor gráfico que a otros aspectos técnicos. Pero lo que diferencia a un buen juego de un juego excelente es el cuidado de todos los detalles, audio incluido, y hay que decir que este título mima el sonido como ningún otro.
Hay una gran variedad de voces durante el juego, tanto para las gentes como para los protagonistas. En las diferentes ciudades se hablan los dialectos adecuados a esos lugares, y los distintos guerreros (templarios, hospitalarios, hashashin…) chapurrean francés, italiano o árabe, entre una gran variedad de lenguas. La versión castellana del juego goza, además, de un doblaje con voces profesionales que seguramente habréis oído en muchas películas o series de televisión: por ejemplo, el genial actor de doblaje Luís Porcar, que interpreta al sarcástico doctor House, pone voz al doctor Warren Vidic. Los juegos con este tipo de doblaje suponen siempre una experiencia nueva que se asemeja al de una gran superproducción de Hollywood, lo cual incrementa las sensaciones que obtenemos de un videojuego convencional.
Podemos criticar ligeramente un aspecto del audio que podemos comprender, y que ya vimos en Los Sims: las voces de los personajes no principales tienen una calidad rebajada, quizá para que los archivos de sonido no ocupen tanto. Se comprende por cuestiones de espacio, y realmente no se nota entre toda la variedad de sonidos y efectos que encontramos, pero es un aspecto que habría alcanzado simplemente la excelencia de haber sido tratado.