Definitivamente, la X299 supera a la X99, algo que ya sabíamos, pero es bueno ver que dicho rendimiento se mantiene en el tiempo. Las diferencias a favor de la X299 son las que ya conocíamos: sobre un 30% en pruebas puramente sintéticas y sobre un 15% para las semi sintéticas (que usan 3D también), siendo en juegos bastante equiparables, aunque siempre a favor de la plataforma X299, como es lógico. En esto, la ASUS ROG Strix X299-E Gaming realiza un buen trabajo, permitiendo sacarle el máximo partido al HEDP que instalemos, pero eso sí, siempre y cuando contemos con uno de gama alta, o tengamos intención de hacernos con uno de ellos, porque entonces nos tragaremos todas las limitaciones de la placa (por falta de líneas PCIe, básicamente). 
Lejos ya del rendimiento, que nadie a estas alturas pone en duda y que depende más del procesador que instalemos que de otras cosas, la ASUS ROG Strix X299-E Gaming se defiende estupendamente, y además aporta una gran cantidad de extras a tener en cuenta: conectores M.2 con disipadores pasivos para mejorar la eficiencia, iluminación led personalizable por todas partes, chip SupremeFX de audio para asegurar la máxima calidad disponible, compatible con impresión 3D, conexiones de todo tipo (incluidas USB 3.1 tipo C y tipo A frontal), entre otras tantísimas cosas. También destaca la amplia BIOS UEFI, llena de opciones, el diseño de la placa y sus acabados, en esto, y como siempre, marca de la casa. Y además, incluye antena Wi-Fi + Bluetooth, así que poco más se le puede pedir. 
Otorgamos a la ASUS ROG Strix X299-E Gaming el Premio N3D Recomendado. 
LO MEJOR - Buen diseño y acabados
- Leds RGB personalizables (Aura Sync)
- Conexiones M.2, USB 3.1 Gen2 tipo A y C...
- Chip de audio SupremeFX de alta calidad
- Con tarjeta Wi-Fi + Bluetooth integrada
- Compatible con impresión 3D
LO PEOR - Para un amante del RGB, quizá tenga pocas zonas led
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